Archive for Agosto 2007
Niños en el Opus Dei
Publicado originalmente en OpusLibros.org
ALBERTO MONCADA
Revista “El Siglo” – 6-IX-2004
La Iglesia Católica, que antaño llenaba de niños sus Seminarios, decidió no hace mucho que nadie podría entrar en religión antes de los dieciocho años. Es un precepto que acomoda la edad vocacional a la mayoría de edad civil. Es también un reconocimiento de que la vida se ha alargado y de que, ya que duramos hasta casi los ochenta años, no hay que tomar decisiones definitivas demasiado pronto. Algunos expertos sostienen incluso que los curas deberían ordenarse ya mayores y casados como en la primera Iglesia, de ahí la palabra presbítero, etimológicamente anciano, con las pasiones enfriadas y experiencia suficiente para aconsejar a los demás.
Sin embargo los directivos del Opus Dei piensan todo lo contrario y fomentan el que niños y niñas puedan ingresar en la organización a los catorce años y medio. La norma eclesiástica se elude nombrándoles aspirantes aunque ya desde el principio están moralmente comprometidos a una vida muy estricta de pobreza, castidad y obediencia. La decisión ha sido protestada por más de un obispo, como al difunto cardenal Hume de Londres que la prohibió en su diócesis, pero sigue vigente en la praxis opusdeista con la aprobación tácita del Vaticano.
La medida es fruto del fracaso proselitista del Opus en el mundo universitario y se beneficia de un cambio estratégico en la historia de la organización. Al principio Escrivá rechazó con vehemencia tener centros de enseñanza propios. Hoy es la principal actividad de la organización. Los colegios del Opus son elitistas, tienen una ideología ultraconservadora y no son mixtos. Pero, gracias a ellos, consiguen vocaciones. Confesores y profesores actúan de consuno para captar adeptos entre los alumnos, en una especie de olimpiada de pederastía espiritual que les llena de satisfacción. Lo que más ambiciona un miembro del Opus es conseguir reclutar a otros.
La organización mantiene una red paralela de clubs infantiles donde echan también la caña de pescar, un simil que utilizan los del Opus en sus canciones caseras, para conseguir que los niños muerdan el anzuelo.
Así lo cuenta Lala, una antigua encargada de club:
“Hace poco me he mudado de casa y entre los libros que metí en cajas aparecieron antiguas agendas personales de los últimos años que estuve en el opus dei. Lo más curioso es que apareció también, yo ni lo recordaba, un cuadernito de anillas donde tenía apuntadas cosas del club que yo llevaba junto con otras. Estábamos empezando con el club y teníamos un numero bastante majo de niñas de 8-9 a 14 años. El caso es que al mirar el cuadernito y ver lo que estaba escrito, me di cuenta de que todo estaba planeado, cómo captar la atención de las niñas para que fueran por el club, al principio solo por diversión (con fiestas, montar la casa del terror, festivales de canciones…), y poco a poco, mediante charlas de 10 minutos aproximadamente, irlas captando. Las niñas enseguida se encariñan con la típica monitora rubia, de ojos azules, que lo mismo toca la guitarra, el piano, da una clase o juega con ellas. Ese es el gancho. En este caso yo. El gancho para las niñas en esa edad es una chica joven de unos 18-20 años, mona, que les caiga bien, entonces ya tienen a quien querer parecerse de mayores, y no te cuento nada si la chica, después de tenerlas ensimismadas, les explica que ella ha entregado su corazón a Dios, y que si Dios te lo pide tienes que ser generosa.
Claro, a partir de ahí las niñas empiezan a preguntar como si fuera el descubrimiento del siglo, y a querer imitarte. Las de 14 enseguida desaparecieron del club pero las de 10, 11 siguieron. Cuando tenían 12 y 13 años estas mismas, ya se confesaban, hacían un ratito de oración, rezaban, en principio todo lo normal de una buena cristiana, pero claro con 12-13 añitos… ya se planteaban si Dios les pidiera algo más… ¿que pasaría? cuando lo normal es que una niña con 13 o 14 años esté pensando en fulanito o menganito.
Yo ni siquiera me había dado cuenta de semejante maquinación, porque cuando estás dentro lo que más deseas es que la gente se acerque a Dios como sea, en este caso a través de la Obra. En el cuadernito que encontré se reflejaba todo lo que comentábamos en las reuniones de las que llevábamos el club, con objetivos a conseguir con las niñas. Una de las paginas del cuadernito me llamó especialmente la atención . Fue la última página que escribí antes de dejar el opus dei. Hablaba sobre la amistad. Cada mes se hacía una cosa distinta. Ese mes todo tenia que ir dirigido a la amistad. El objetivo era hacernos amigas de las niñas y que las niñas creyeran de verdad que éramos sus mejores amigas. Claro, así te lo cuentan todo. Yo me negué a contar lo que me contaban las niñas, y esa semana me enteré de cosas que no sabía, de la contabilidad, por una reunión que tuvimos con la directora. Es decir, que a final de mes se mandan unos papelitos a las delegaciones del opus dei, desde cada centro, con el número más o menos exacto de la gente (en este caso niñas), que se ha confesado, que va a charlas, que viene por el club, que hace oración, posibles pitables (en el opus dei pitar es pedir la admisión)… y ese fue el ultimo día que yo estuve en el club”.
Los niños y niñas así reclutados entran en una burbuja ideológica y costumbrista, opaca, caracterizada por imposiciones y prohibiciones de todo tipo, desde la vigilancia de amistades y lecturas hasta la entrega de dinero y libertades civiles que se consuma cuando se van a vivir a casas de la organización y se convierten en servidores al detalle de una minuciosa reglamentación donde lo importante, más que la religión, es la disciplina. Es lo que caracteriza al Opus como secta según el estudio realizado por Sharon Classen, en la página web www.odan.org.
Esta página, confeccionada por católicos norteamericanos preocupados por ese proselitismo de menores, ha publicado también una especie de manual preventivo para que los padres de los alumnos de colegios del Opus sepan a que atenerse.
Los católicos anglosajones, los norteños están más sensibilizados para denunciar los abusos contra la infancia que nosotros los latinos, los sureños. Ha sido en Norteamérica donde han empezado a quebrar diócesis por los pagos que los Tribunales han ordenado como indemnización a las víctimas de la pederastía eclesiástica que, sin duda, existe también entre nosotros pero con sordina incorporada.
Para los españoles el Opus es algo castizo, algo nuestro, como las corridas de toros o el botijo y nos hemos acostumbrado a él. La mayoría de los españoles conoce sus características sectarias pero muchas familias, no necesariamente conservadoras, les confían sus hijos asumiendo, en todo caso, que los niños españoles son lo suficientemente avispados como para no caer en esas trampas, como ocurre en la mayoría de los casos. Pero algunos que son atrapados de pequeños sufren mucho para librarse del lazo o terminan siendo unos adultos con problemas psicológicos graves.
Todavía no se denuncian estos hechos al Defensor del Menor. Al fin y al cabo que los niños de familias pudientes se hagan del Opus y sufran por serlo no es tan grave como esas otras tragedias infantiles del hambre o la violencia y el trabajo explotador de modo que la denuncia de la violación de derechos humanos al interior de Opus no forma parte todavía de los usos latinos.
En “La Cuarta Planta” (revista El Siglo, nº 605, Mayo 2004) he explicado la utilización de los recursos de la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra que hacen las autoridades del Opus ante el número creciente de enfermos mentales entre sus socios y que es reconducible al modo de vivir en esa burbuja en que se ha convertido la organización para sus miembros numerarios. Hombres y mujeres solteros viven en un estado que, en cierto sentido, se parece mucho a la indefensión infantil. En el libro Camino, manual opusdeista por antonomasia, hay un capítulo “Infancia espiritual” que resume la actitud que deben tener los socios respecto a sus superiores, basada en la lealtad y la rendición del propio juicio.
Ello produce esa infantilización del comportamiento que se percibe en tantos hombres y mujeres del Opus, algunos profesionales con años de trabajo pero que en el fondo de su corazón siguen siendo niños y han renunciado a comportarse como ciudadanos maduros que aciertan, se equivocan, gozan y sufren las consecuencias de las decisiones que toman libremente. La mayoría de los numerarios se dedican a trabajos internos pero los que ejercen una profesión civil tienen que subordinarla a la observancia de las instrucciones internas, especialmente en cuestiones morales.
En el fondo de las convicciones morales de los hombres y mujeres del Opus habita ese infantilismo, que puede afectar a sus familiares, a sus subordinados y, eventualmente, a la sociedad en su conjunto. Porque el infantilismo favorece el autoritarismo, la solución de los problemas desde arriba, por un líder indiscutido que muchas veces usa el símil del padre para afirmar su poder. Es la traslación del modelo patriarcal a la vida pública. A las gentes del Opus no les gustan demasiado las reglas de la democracia cuando no favorecen sus puntos de vista. Por eso al Opus le ha ido tan bien en las dictaduras católicas, Franco, Pinochet, Videla.
“Menos mal que ya no tienen el Boletín Oficial del Estado”, comenta con sorna un funcionario jubilado que se acuerda de los tiempos en que gentes del Opus eran ministros de Franco. “Aún recuerdo cuando en los años sesenta se empezaba a hablar en el Ministerio de Justicia de volver a legalizar el divorcio, y cómo ministros como López Rodó, Ullastres, López Bravo se enfadaban muchísimo y decían que eso se haría por encima de sus cadáveres”.
Pero el infantilismo moral de la gente del Opus está en la misma onda de esas nuevas organizaciones, los Kikos, los Legionarios de Cristo, fundamentalistas como ellos y que, como ellos, tienen el favor del Papa. La Curia Vaticana, en pleno fervor ultramontano, ha redoblado sus esfuerzos en la condena de las libertades privadas que se van abriendo paso en la legislación civil, la regulación de la interrupción del embarazo, las uniones homosexuales y hasta se ha llegado recientemente a proclamar desde Roma que el papel de la mujer es primordialmente doméstico. Parece que al haber perdido la Iglesia la batalla de la confesionalidad del Estado, intensifica su indoctrinación sobre la vida privada, especialmente la sexual. Privilegiar la moralidad sexual es una vieja tradición católica y una afición predilecta del apostolado opusdeista. Las prohibiciones, recomendaciones, cautelas que sobre la materia se hacen a los numerarios constituyen parte importante de su educación moral.
Un antiguo socio sostiene que hay tantos preceptos sobre la materia que tapan el resto de las opciones morales sobre la vida profesional, civil, laboral, etc porque, en último término, “si tienes la cabeza llena de esa obsesión con el sexo que, además, no practicas, no estás para muchas más moralidades”.
Una reciente encuesta realizada entre antiguos miembros del Opus (publicada en www.opuslibros.com) prueba que el porcentaje de abandonos de la organización es mucho más alto entre los que entran de niños de modo que incluso por razones prácticas las autoridades opusdeistas deberían abandonar esa recluta infantil, escasamente compatible con el respeto a los derechos humanos. Pero, si lo hacen, si abandonan la pederastía espiritual, tendrán que esforzarse más porque a medida que los niños se transforman en adultos, no se dejan comer el coco tan fácilmente. Pero ese cambio es difícil. Como explica Steve Hassan en su libro sobre las sectas, sus jefes son muy elementales, apenas tienen sentido crítico y van a lo suyo tratando de hacer opacos sus procedimientos porque creen que están en la verdad.
Add comment Agosto 25, 2007
Los enfermos psíquicos del opus dei
Publicado originalmente en OpusLibros.org
© por ORÁCULO

Imagen: Paul Klee, “Head of a man”
1. Acogiendo las sugerencias de algunos, iré enviando materiales del volumen de Experiencias sobre el modo de llevar charlas fraternas (Roma 2001), porque ayudará mucho -sobre todo a las personas “de dentro”- a conocer por anticipado los protocolos de acción a los que suele ajustarse el mando. Y como no son pocos los que ven o han visto alterado su equilibro psíquico en la peculiar “dirección espiritual” que imparte el Opus Dei, como muestran muchos testimonios de esta web, me parecía útil comenzar por la presentación de lo relativo a enfermos, en especial los enfermos psíquicos.
El tema se considera en el Anexo IV de ese volumen, titulado Orientaciones para algunos casos particulares, cuyo número 4 se dedica íntegramente a ese tipo de enfermos (pp.200-207). Con estas líneas iniciales sólo busco la presentación de los textos, cuya literalidad íntegra edito en el Apéndice final, separando el texto principal (apartado A) y las notas del pie de página (apartado B), como he hecho en otras ocasiones; ya luego Agustina se encargará de agregar estos materiales también al “documento interno” en esta web. La paginación original del volumen va en paréntesis cuadrados y, por lo demás, la tipografía respeta la presentación del original.
Varias cosas llaman la atención en la lectura reposada de esos textos. Hoy me limito a señalar algunos aspectos, a vuela pluma, cuyo comentario dejo a otros lectores que deseen añadir sus observaciones. Reconozco que las mías de ahora son sólo sugerencias abiertas, que necesitan mayores contrastes para ser propuestas como conclusiones firmes.
2. De entrada, sorprende la simpleza de las descripciones médicas de las patologías psíquicas, entre las que ni siquiera aparece una mención expresa del trastorno bipolar de la personalidad. Y, curiosamente, éste es uno de los diagnósticos más socorridos en los “médicos oficiales” de la institución cuando los Directores les llevan, por ejemplo, un Numerario o Numeraria excesivamente críticos con las “costumbres institucionales” pero sin voluntad de discutir su “perseverancia”: es decir, una personalidad “inadaptada”. A veces parece que el único modo de atajar tanto “espíritu crítico en la docilidad” acaba siendo un empastillamiento por unas presuntas “disociaciones de la personalidad”, pues obviamente la institución no reconoce nunca sus rarezas como tales ni sus íntimas contradicciones…
Así pues, resulta muy preocupante que en no pocos de estos casos el fenómeno real sea justamente lo inverso. Las “patologías” están en los modos de acción que impone la institución y la “inadecuación de la personalidad” -cuando chirría ante tantas “paranoias institucionales”- es síntoma de normalidad y tantas veces de humanidad. No pocas veces sucede entonces, por desgracia, que los estados depresivos o las supuestas “alteraciones de la personalidad” brotan de la ausencia de una sana crítica teológica personal o, sobre todo, de la carencia de una recia autonomía moral de las conciencias, más peligrosa cuando se conjuga con algunas predisposiciones psicosomáticas a ese tipo de trastornos.
El hecho cierto es que estos fieles se rompen por dentro y sufren lo indecible -casí diría, más ellas que ellos, por la sensibilidad femenina- pues, con su mejor voluntad y rectitud, tienden a conciliar vitalmente lo que objetivamente es inconciliable. Como la institución jamás reconocerá que los hechos pueden ser de este modo ni encontrar una tal explicación, el resultado práctico es ese elevadísimo porcentaje de Numerarios o Numerarias “dóciles” y “empastillados” (o sea, “domesticados”) en los Centros de mayores, que cada día hace más raro y deprimente el panorama interno de la vida en los Centros de la Prelatura. Por paradoja, los más sanos son esos “mártires de la verdad”, a los que aludía el escrito de Marcus Tank anteayer. Es lamentable que este horizonte de futuro sea previsible, a plazo fijo, para un elevado porcentaje de fieles de la Prelatura que residen en sus Centros, pues jamás podrán estar a gusto en “ese Opus Dei”: viven tensionados de continuo, bajo la presión de una “normalidad ficticia”, que ellos rechazan y a su vez desean asumir vitalmente como por un deber-ser “natural” por vocacional… ¡cuando tantas veces es antinatural!
3. En fin, las Experiencias no parecen conjugar, ni remotamente, la posibilidad de que los enfoques prácticos que suelen hacerse de la propia “espiritualidad” puedan ser causa directa de no pocos de los trastornos psíquicos. Y al contrario, cuando el sentido común de un fiel reclama la salida de la Prelatura porque in confuso llega a entrever por ahí un camino de liberación interior, entonces resulta que las Experiencias proponen como receta dogmática de validez universal indicaciones como éstas: Si tuviese pensamientos contra la perseverancia, es preciso escucharle con calma, sin asustarse, pero también sin mostrar que no se concede importancia a esa circunstancia. En este punto, cuidando los modos, se le recordará de manera inflexible que la vocación la da Dios para siempre. Por otro lado, resulta patente que no está en condiciones de razonar con normalidad y mucho menos de tomar una decisión de la que luego se arrepentiría. Esa expresión de manera inflexible está demostrando la escasa validez antropológica del consejo, propuesto además de modo general, pues proviene de un “apriorismo interesado” más que de la consideración del bien particular de cada fiel.
De hecho, las autoridades de la Prelatura olvidan con pasmosa facilidad toda esa “retórica teológica” cuando les interesa deshacerse de alguien, sacerdote o laico, que les resulta incómodo: suelen ser aquellas personas que han llegado a conjugar un “espíritu crítico” sano -”insanable” por soberbia pura y dura, dirán los Directores- con la higiene mental. En estos casos “es mejor que se vayan fuera y nos deje en paz”. No obstante, a estos fieles se les dirá: “es mejor para ti fuera, porque así serás más feliz”. Y en esto -aun sin querer, porque la rectitud del obrar resulta sospechosa- dicen verdad.
Pero ¿dónde queda entonces eso de que la vocación la da Dios para siempre a los fieles?, pues son los mismos Directores quienes provocan la salida, por medios directos o indirectos. ¡Qué más da! No obstante, ellos estarán muy atentos para que las cosas se produzcan de modo que sea el propio fiel quien “voluntariamente” -no sin un cierto complejo de culpa- formule la petición de dimisión: si no, los Directores “se contaminarían” contraviniendo su retórica de la “vocación divina”, casi como los fariseos del tiempo de Jesús, que temían pisar el Pretorio no fuera que esto les impidiera celebrar la Pascua.
4. En la pastoral prevista para este tipo de enfermos sorprende también la tendencia a imponer estilos de vida y prácticas ascéticas de modo absoluto, independientemente de las medidas que pueda reclamar el tratamiento de las patologías o de lo que en particular sería realmente más beneficioso para la curación. En el fondo parece que no se acaban de aceptar las enfermedades como tales, si es que no sucede algo peor: que prime el interés institucional de la “uniformidad”, sin excepciones, antes que el bien singular de la persona. Sigue latiendo ahí la confusión de planos, espiritual y orgánico, por más que el texto de las Experiencias insista en su diferencia teórica.
No es difícil encontrar ejemplos de esa prevalencia absoluta de lo colectivo. Basta leer este párrafo: De acuerdo con el médico y siguiendo el trámite establecido, se le puede dispensar durante una temporada del cumplimiento de alguna Norma o Costumbre, o de asistir a un medio de formación. Pero no conviene que se prolongue, ni que se dé la falsa impresión de que los Directores no valoran suficientemente el plan de vida. ¡Qué importará el plan de vida abstracto, cuando está en juego la salud física -no espiritual- de las personas concretas! Y también se lee: En la mayoría de los casos, interesa que se levante puntualmente para acudir a la oración de la mañana, salvo raras excepciones o durante cortas temporadas, determinadas de común acuerdo con el médico. Si necesita dormir más horas, puede acostarse antes o, excepcionalmente, dormir en un sillón, por ejemplo un rato, después de la tertulia del mediodía. En ningún momento se renuncia, pues, al supuesto “bien objetivo” del comportamiento estandarizado, rígido: es una muestra rediviva del hombre para el sábado y no la inversa.
En este aspecto es donde la ascética pseudopelagiana del Opus Dei -pelagiana o semipelagiana, no entro ahora a los distingos que algunos hacen- muestra su peor cara y su fuerza corrosiva de la personalidad. Todo parece consistir en un hacer sin parar y, si no puede hacerse nada, pues entonces no parar de hacer rezos. Parece ignorarse, por ejemplo, que en ese tipo de enfermedades y de enfermos no es infrecuente que la persona sea incapaz de decir una sola jaculatoria, o de recitar un Padrenuestro o un Avemaría, porque el alma sólo experimenta consuelo para su angustia ejercitando la libertad plena del abandono, la despreocupación, vivenciando así confiadamente la ansiedad de su desamparo interior. También en los procesos patológicos de la personalidad suo modo es éste un camino de purificación interior, que a los enfermos suele aportar además una particular resistencia frente a los síntomas de su propia patología.
5. En fin, no deseo alargar mucho esta presentación. Destaco dos aspectos más, sólo como una llamada de atención al lector, para que examine los textos en su contexto, los analice, y saque sus propias conclusiones. De un lado, por ejemplo, reléase la definición del neurótico o la descripción de la neurosis y piénsese luego en la vida interna de los Centros o también en tantas conductas “institucionales” que tienen algo de absurdo, por usar ahora una expresión de estas Experiencias. ¿No es el Fundador mismo la muestra primera de ese tipo de enfermos? Las intemperancias de su carácter o los altibajos de su humor caprichoso parecen haber sido transformados en actos de virtud, como de quien defendía así el “espíritu” de su carisma, al igual que las “biografías oficiales” han eliminado sus patologías depresivas, constatadas, muy en paralelo con las del actual Prelado. Pero esto apenas engaña ya a nadie que posea una información directa o cercana. ¿No arrastra acaso la propia fundación un “rasero patológico” de medida de la normalidad que los está haciendo a todos un poco locos? ¿O acaso un mucho?
Y, de otro, el panorama que la institución ofrece a sus enfermos psíquicos apenas resulta atractivo: peor, es hondamente pesimista, como si arrastrase la imposibilidad de una curación “dentro” de la Prelatura. La preocupación primordial parece ser el control de las conductas, no la etiología de los males ni su remedio veraz. Y así el problema nunca podrá encontrar solución. El futuro de estos enfermos es entonces “una vida enajenada” en manos de sus Directores, bajo un control más intenso aún que en las condiciones ordinarias de bienestar. Y las Experiencias insisten erre que erre en ese control y en esa vigilancia para uniformar comportamientos.
No es difícil poner ejemplos. Se procura que todos reciban con normalidad los “medios de formación” establecidos añadiendo -para el enfermo- que interesa prepararle muy bien, para que los aproveche adecuadamente. En concreto, sugerirle los temas que ha de considerar en su oración, los puntos de lucha y el régimen de vida. Debe acudir a esos medios con un plan muy definido. Como norma de prudencia, se informará previamente al Director o al Consejo local de esas actividades. Se insiste en la vigilancia para conseguir que los enfermos no se dispensen por cuenta propia de aspectos de su entrega, ni lleguen tampoco a decidir por sí mismo en temas referentes a la vocación, trabajo, fraternidad, etc., sin contar con el consejo de los Directores. Y sin embargo, en general, no existe nada peor para este tipo de enfermos que la anulación de sus iniciativas personales y, peor aún, en un contexto rígido de exigencias éticas heterónomas.
En suma, estos textos ¿no transmiten acaso la impresión desagradable, ácida, seca y molesta, como si sus redactores estuvieran tratando de peleles o polichinelas más que de personas? Como algunos han aconsejado desde esta web, los escritos de Segundo por ejemplo, en estas situaciones lo más sensato es justamente hacer lo contrario a algunas orientaciones de estas Experiencias: es decir, prescindir cuanto antes del consejo de esos controladores de la personalidad y acudir a profesionales independientes, que nada tengan que ver con la Prelatura. Cuando esto se hace, no es infrecuente que entonces se abran puertas a la esperanza y que los enfermos inicien la lenta andadura de su gradual recuperación.
Add comment Agosto 22, 2007
Manías

Publicado originalmente en OpusLibros.org
Lali Riera, 27 de julio de 2007
Recuerdo cuando se nos decía que permitían dos manías como mucho pero no más y yo no he conocido gente más maniática que ellos. Manías que derivan de cosas que te enseñan y que te las aprendes a tornillo y si hay alguien que no hace “lo que está dicho” te pones nerviosa y te obsesionas con aquello. Se pierde de vista lo fundamental, sólo te fijas en las menudencias. Todo se deshumaniza es “como hay que vivir las cosas”. Te conviertes en una máquina de cosas que debes hacer. Sobre todo externas.
Ni es tu personalidad, ni eres tú, eres lo que te han dicho que debes hacer. Una persona es lo que hace.
Un ejemplo, me hicieron una demostración práctica de cómo se debe abrir una puerta. En tres tiempos, abría, cogía de la manilla de la puerta y cerraba suavemente. Y me dijeron que, mientras, se dice una jaculatoria. Esto se me quedó grabado pero más la cara desabrida de la que hizo la comedia…
Aunque estás mala, cansada, si arrastras los pies eres una vaga, si andas con paso fuerte, estás mal porque haces ruido, si corres no tienes presencia de Dios, si subes la escalera cogiéndote a la barandilla no eres mortificada. Si corres por la calle además de maleducada llamas la atención, si no es que provocas. Te pasas la vida escuchando los pasos para dar la sentencia y distinguir quién es y adónde va. Eso es lo que vives y debes dar ejemplo. Si alguien tiene la poca vergüenza de no vivirlo como está dicho la criticas y te pones nerviosa.
Otra manía la corrección fraterna. Bien está la cristiana que es decir las cosas a la cara, con suavidad o a gritos si conviene, y como Dios manda, si debes o quieres contestar lo haces. Si persisten te callas, miras al cielo y lo dejas a la justicia de Dios. Una “corrección fraterna” del Opus Dei es como todo, machacadora, el número de pasos, bajar los ojos cuando te dicen, no contestar. Se entera medio mundo de tu corrección y si has contestado te vuelven a hacer otra por hacerlo.
¡Cuántas veces se hacen correcciones por venganza, revancha, envidia como le caigas mal a alguien o a una directora te atosigan y te fríen. Qué más da que atosigue, hunda o sea injusta, tú calla y baja los ojos. Se de una que fue acribillada y acabó mal de la cabeza.
Bien está la dignidad y hacer bien las cosas como todo el mundo sabe pero tantas pequeñeces te dejan envarada, te quitan espontaneidad y que no desarrollas tu propia personalidad ni te sientes cómoda.
Como será que si por un descuido rompes por ejemplo un plato, que la preocupación no es el plato sino lo que vienes después. Que debes decirlo a la directora, decirle que has roto un plato, el porqué, escuchar en su caso una reprimenda y pedirle una penitencia. Es decir, que cuando alguien rompe un plato se asusta. No se puede hacer pasar un mal rato por naderías, hacerle sentirse culpable y avergonzado. Eso, por no ser no es ni cristiano.
Está fuera de lo normal y de lo aguantable y es aprueba del aguante psíquico; es que no tienen bastante con hacer la charla y la confesión cada semana, que cada quince días haces la charla con el sacerdote, sino que en el círculo debes hacer la enmendatio. Es decir acusarte públicamente de una falta, puesta de rodillas y esperas la penitencia. Nunca jamás he visto a nadie que la hiciera con agrado. El mal rato que pasas antes y después hace que ni te enteres del círculo.
Cosas externas, rocambolescas que no llevan a nada hay millones. Si no lo haces, mal espíritu y si tú no quieres hacerla te “sugieren” que hagas una. ¡Cómo no va a tener miedo la gente a confesar y a hacer la charla si tienen que inventar porque no saben ya qué decir. Si está todo confundido, se creen más santos porque van más a confesar y cuanta tontería porque es todo control de las personas e insisto en que no existe el secreto sacramental ni el confidencial.
La Iglesia, el concilio Vaticano II sugirió como bueno la confesión cada tres meses, es decir, el Espíritu Santo. Cargas pesadas e innecesarias para todos y no te digo cuando debes hablar con un director, lo primero que se te ocurre es salir corriendo. Quien puede lo hace, los que no esquivan su encuentro y ya cuando no hay más remedio se habla con ellos soñando con que se marchen y el que diga que no, miente. ¡Qué empacho de directores!
Recuerdo que los pasos de la santidad no es seguir los pasos de los directores, sino los pasos de Dios, los que Dios quiere para ti. Y eso sólo lo puedes decir tú y tu alma unida a Dios. Reitero que los directores tienen la manía de ponerse por encima de Dios. Se conceden derechos por encima de la dignidad de las personas y de su conciencia. Aunque dicen lo contrario la práctica es que jamás admiten una equivocación, son Dios.
Manías y manías porque no hay virtud ni orden ni caridad para las personas, imponiéndoles cargas de conciencia de lo que Dios no quiere.
Más manías en el comedor. Saben tantas teorías sobre alimentación están tan bien atendidas y servidas, están tan acostumbradas a comer de todo y todo bueno. Tan calibrado, estudiado, tanto que los menús pasan por varias escalas de directores. Como saben lo que se les pide al personal de servicio, que es mucho, abusan, protestan, piden y se enfadan y eligen sus caprichos. ¿Esta es la pobreza que va hacia la santidad? Es el capricho y la buena vida de las numerarias del OD. Se escudan en que así no echan de menos lo que comen los de fuera. Y ya quisieran los de fuera comer lo que ellas.
Una cosa es tener respeto y veneración y cuidado con las cosas de Dios y lo que le rodea y tiene que ver con el Señor y otra cosa es tantas inclinaciones, genuflexiones “perfectas”, y tantas normas para el oratorio. Que estás más pendiente del reglamento y venerar las indicaciones que se te olvida lo esencial, hablar con Dios. A modo de ejemplo, me lleve un susto porque en plena Misa ví volar una rosa puesta a una imagen de la Virgen y no era correcto, y fue a parar al otro lado del oratorio.
Otra manía muy arraigada es sentirse con el derecho a calificar, clasificar a las personas en cuanto las ven y creen saber el porqué de todas sus reacciones, los porqués, que inventan, conocen hasta sus más profundos pensamientos. Como ellos se creen tan superiores, son como una raza elegida, la más preparada y más perfecta, tienen “derecho” a descalificar, a burlarse de las personas y no sólo de ellas sino de su familia, su casa, sus muebles, sus costumbres… Todo les parece poco, feo, cateto, con poco tono ¡claro, acostumbrados a su nivel de vida, a su tren de vida!
Y no digamos en cuestión de ropa. Que critican a todo el mundo. Desprecian lo que para los demás son joyas, hogares que les ha costado levantar, en los que son felicísimos y les parece un palacio. Son crueles e injustas. A los santos no se les ocurre comparar ni fijarse. Agradecen una piedra donde poner la cabeza. Para ellos sólo existen las almas, no hay ricos ni pobres. Los del Opus Dei, al igual que los ricos, desprecian a los pobres pero para pobres de alma, ellos.
Otra manía y vicio los números. Inculcan muy bien la teoría de que los números es lo que menos importa, menos mal. ¡Si les llega a importar! Cuantísimas horas empleadas en hacer resúmenes de números y propuestas de números de absolutamente todo. Somos todos números, todos los que se acercan al Opus Dei son números y sus actividades son números, están todo el día haciendo recuentos. Números que van a directores de más arriba y de éstos a otros de más arriba. Y como eso es lo que cuenta, los resultados numéricos, y quieren quedar bien, hay competencia entre los centros y hay que hacer méritos se hacen trampas y aumentan los números.
Un vicio es el dinero. Siempre hay que sacar dinero para cosas extraordinarias. Hay reuniones y reuniones para pedir, se aprende a pedir en todos los idiomas, en todos los estilos y antes de pedir se estudia la presa y se prepara muy bien el abordaje. Una vez me empujaron a admitir a una abuela de unos ochenta años, soltera como supernumeraria, se la cuidaba muy bien. Se jugaba la herencia y el dinero que se le sacaba en metálico y en especie. La pobre mujer ya no sabía qué hacía.
Hay una frase que es un cajón de sastre que es “por necesidades de la labor” te trasladas a vivir a otro centro, a otra ciudad, a otro país. Las personas no son cabras, las personas necesitan raíces, estabilidad, cierta seguridad, conocer y ser conocido, querer y ser querido. A ser posible habría que facilitar por la forma de ser, qué afinidades tiene una persona, dónde encaja. Si se pide ir y volver a algún sitio será por algo.
En lugar de pregonar la disponibilidad para el cambio ¿no sería mejor pensar en los instrumentos que en las necesidades inmediatas? He visto a gente ir al médico con síntomas coronarios y depresión, y lo que tenía era que no podía adaptarse. En las épocas en que las numerarias saben que hay más posibilidades de cambio se suben por las paredes.
Cómo se complica la existencia por aumentar los números de fichajes, ¿vocaciones dicen? Porque pertenezcan a la Iglesia no significa que todos los creyentes los acepten. Pueden hacer muchas cosas por estar dentro de la Iglesia, lógicamente no los aceptan, no están conformes con lo que hay dentro. Un papa dijo que el humo del infierno se ha filtrado dentro de la iglesia y parte del humo del infierno que se ha filtrado dentro de la Iglesia es el Opus Dei.
Escribo todo esto para que se sepa la verdad de lo que he vivido, no lo que ellos quieren contar.
Lali Riera
Add comment Agosto 14, 2007
108 chicos del club Tempero y club Cerroalto son presionados por el Opus Dei en Valdelugueros
Han regresado de Valdelugueros los más de un centenar de asistentes del club Tempero y Cerroalto de Valladolid al campamento de Valdelugueros, en el norte de León. Participaron en un intenso programa de actividades y deportes. Según informa Gustavo de Prado -numerario del Opus Dei- lo más peculiar de este año ha sido el rigor del clima, que no ha impedido subir al Bodón, el monte mítico para el medio millar de acampados que pasan por Valdelugueros en verano.
De lo que no nos ha informado Gustavo de Prado es de como han llevado esos pobres chicos, menores de edad, el acoso y la sectaria técnica de captación que el Opus Dei de Valladolid ejerce en esos centros. Para conseguir adeptos, cuanto más jóvenes mejor, es para lo que el Opus Dei hace esos campamentos y actividades.
He aquí una prueba de cómo el Opus Dei presionará a estos chicos para conseguir lo que quiere de ellos: jóvenes “vocaciones” al Opus Dei… aunque sea al precio de emplear métodos propios de las sectas.
Documento interno del Opus Dei: EL PROCESO DE CAPTACIÓN DE NUMERARIOS-AS
Add comment Agosto 9, 2007
Cargos del Consejo General, Comisión Regional de España y Delegación de Valladolid del Opus Dei
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Esta lista, aunque un poco desactualizada, fue entregada a un numerario del Colegio Mayor Peñafiel en el año 2001.
El fin de distribuir esta lista entre los numerarios es “encomendar” a los directores de la Opus para que el Espíritu Santo les ilumine en sus decisiones de gobierno, para que sean “más santos”. Lo que yo me pregunto es: si todos los miembros de la Prelatura les encomiendan, ¿cómo son capaces de meter tanto la pata? No pongo en duda la acción del Espíritu Santo, lo que pongo en duda es la capacidad de esta gente para “escuchar” lo que el Señor les dicta.
Después de leer esta lista me hago otra pregunta: ¿El Opus Dei es eminentemente laico, seglar o un poco de las dos cosas? ¡Hay 15 sacerdotes y 22 laicos en los cargos de gobierno! Lo que si queda claro es que todos los altos puestos están ocupados por sacerdotes. Falta, además, el Presidente General que es D. Javier Echevarría Rodríguez.
J.
Consejo General
Vicario General o Secretario General: D. Fenando Ocáriz
Vicario Auxiliar: no hay
Vicario Sección mujeres o Sacerdote Secretario Central: D. Manuel Dacal
Vicesecretario de San Miguel: Pedro Pérez Botella
Vicesecretario de San Gabriel: Carlos Cavazzoli
Vicesecretario de San Rafael: Carlo De Marchi
Delegado Regional para España:
Prefecto de Estudios: D. Ernst Burkhart
Administrador General: Pablo Elton(no forman parte del cg):
Procurador o Agente de preces: D. Carlos Nannei
Sacerdote Director Espiritual: D. Guillaume Derville
Custodes: D. Fernando Ocáriz, D. Joaquín Alonso
Comisión Regional de España
Vicario Regional o Consiliario: D. Ramón Herrando Prat de la Riva
Defensor: José Francisco Medina Bayo
Delegado: D. Ignacio Celaya Urrutia
Sacerdote Secretario Regional: D. Rafael Salvador Entero, D. Juan José López Abascal (oficial suplente)
Secretario: Diego Herrera García
Vocal de San Miguel: Ignacio Aparisi Laporta, Miguel Más Millet (oficial suplente)
Vocal de San Gabriel: José Luis Tapia Rincón
Vocal de San Rafael: Fernando Cabello García
Delegado de Estudios: Emilio Nadal Casasnovas
Administrador Regional: Luis Sánchez Socías, Anselmo Carretero Gómez (oficial suplente)
Director de Agregados: Antonio Herráiz SollaDirector Espiritual (no de cr): D. Tomás Gutiérrez Calzada
Delegación de Valladolid
Vicario o director de la Delegación: D. Ángel Lasheras Presas
Subdirector: Laureano Trillo Mérida
Vicario sacerdote secretario: D. Rafael Cereceda del Río
Secretario: José María Fernández Carazo
Vocal de San Miguel (numerarios): Jesús Hernández Galilea
Vocal de San Gabriel: José Ángel de Castro
Vocal de San Rafael: Ernesto López-Barajas González
Vocal de Estudios: Gonzalo Silió Pardo
Director de Agregados: Gonzalo Silió Pardo
Administrador: Juan Marcelo Ruiz Fernández
Director Espiritual: D. Javier Ruza González
Add comment Agosto 2, 2007
Colegios, Clubs y Centros del Captación del Opus Dei en la Delegación de Valladolid
Si estás yendo a alguno de los centros del Opus Dei, clubs, asociaciones “culturales”, etc, o -quizá- estás siendo invitado, presionado o -incluso- coaccionado para que vayas; si has terminado en uno de los colegios o colegios mayores del Opus Dei porque cuando te lo “vendieron” (a ti y a tus padres) no te explicaron la verdad de lo que hay detrás… te vendrá bien saber cual es el verdadero sentido de esta tela de araña, y -así- libremente, podrás decidir si te gustan o no los métodos y prácticas que el Opus Dei lleva a cabo en estos sitios. De este modo, con información veraz y conocimiento, podrás disfrutar de la libertad que nosotros no tuvimos.
Porque si te dejas llevar por la propaganda que el Opus Dei hace de estos lugares puede ocurrir que -aunque tú ni siquiera lo sospeches- te acaben “endosando” una “vocación divina” al Opus Dei, la mayoría de las veces, inventada por ellos, que no tiene nada que ver con Dios y sufras en carne propia el zarpazo terrible del fanatismo, como nos pasó a nosotros.
Poco a poco iremos añadiendo más centros e instituciones que componen el entramado de influencia del Opus Dei de la Delegación de Valladolid, para que nadie se llame a engaño, para que los del Opus Dei no sigan ocultando la verdadera finalidad de estos “instrumentos de apostolado” que son, en realidad, medios para hacer el proselitismo agresivo tan característico de la institución, muchas veces con menores de edad, y que tantos “cadáveres” ha dejado y deja allí por donde pasa.
VALLADOLID:
Delegación del Opus Dei en Valladolid
C/ San Lorenzo 1 – 3B
47001 ValladolidColegio Mayor Peñafiel
C/ Estudios 6
47005 ValladolidColegio Mayor Los Arces
C/ Pasión 9
47001 ValladolidColegio Alcazarén
C/ Manuel López Antolí s/n
47009 ValladolidColegio Peñalba
Ctra. Pesqueruela Km. 2.3
Simancas ValladolidColegio Pinoalbar
Cmno. Viejo de Simancas Km. 4.5
47130 Simancas ValladolidAsociación Juvenil Tempero
C/ Felipe II 1 – 1
47003 ValladolidClub Juvenil Cerroalto
C/ Leopoldo Cano 7 – bajo
47003 ValladolidAsociación Juvenil Club Niara
C/ Gardoqui 4
ValladolidClub Juvenil Trechel
C/ Teresa Gil 16
47002 ValladolidAsociación Cultural Artes-Antares
C/ María de Molina 9, 2º
47001 ValladolidClub Juvenil Prados
Poniente
C/ Jorge Guillén 4 Esc. Dcha. Entresuelo
47003 ValladolidAlnedo
Campillo
Tolmo
Pso. ZorrillaRodil
C/ Estudios 6
47005 ValladolidMiralrio
Yesca
C/ Doctor Cazalla, 2. 1º F.
Valladolid
SALAMANCA:
Asociación Cultural Arapiles
C/ Cuesta del Carmen 2 – 2
37002 SalamancaAsociación Juvenil Terral
C/ Padre Cámara 22 – bajo
37004 Salamanca
BURGOS:
Asociación Juvenil Montauca
Av. Cid Campeador 32
09005 BurgosColegio Internacional Campolara
Avda. Palencia 3
09001 BurgosAsociación Juvenil Arlanza
Plaza de España, 6, 2º
BurgosGumiel
PALENCIA:
Pinar
C/ Marqués de Albaida 2
34005 PalenciaClub Lendel
ZAMORA:
Club y Escuela deportiva Alcotán
ASTURIAS:
Asociación Juvenil Torla
C/ Pérez de Ayala 1 – 1
33007 OviedoAsociación Peñavera
C/ Muñoz Degraín 19 – bajo
33007 OviedoColegio Los Robles
Urb. Soto de Llanera Pruvia
33192 Pruvia-LlaneraColegio Peñamayor
La Barganiza s/n
Pola de Siero AsturiasColegio Valmayor
Alto de la Corolla, s/n
Gijón, AsturiasAsociación Juvenil Deva
C/ Anselmo Cifuentes 11 – 2I
33205 GijónAsociación Juvenil Montealegre
C/ Uría, 34 – 1º, OviedoAsociación Cultural Enalba
C/ Uría, 8, bajo, 33202 GijónClub Nieva
C/ Juan XXIII 2 – 1
33400 Avilés – AsturiasClub Universitario Enol
C/ Marqués de Pidal 19
33004 OviedoClub Naranco
C/ Pedro Menéndez 11 C Esc. Izq
OviedoSedes
C/ Yela Utrilla Esc. B – 11 – D, Oviedo
SANTANDER:
Asociación Juvenil Oyambre y Dobra
C/ Juan de la Cosa 15 – 2A
SantanderClub Ensenada
C/ Santa Lucía 1 – 1
39003 SantanderColegio Torrevelo
Finca Elsedo
Barrio La Cavadilla 54
39130 Mogro
CantabriaColegio Peñalabra
Finca Elsedo
Barrio La Cavadilla 54
39130 Mogro
CantabriaCerredo
SEGOVIA:
Asociación Juvenil el Torreón
San Vicente Ferrer 5 – 1A
Segovia
LEÓN:
Asociación Tamaral
C/ Alcázar de Toledo 4 – 2
LeónAsociación Anciles
Travesía de Ana Mogas 2 – bajo
24009 LeónBernesga
Asociación Juvenil Esla
Av. República Argentina 35 – 1C
León
Add comment Agosto 2, 2007
El Opus Dei como secta, Reflexión.

E.B.E., artículo publicado originalmente en Opuslibros.org
Mucho se ha hablado acerca de si la Obra es una secta o no. A mí me cuesta todavía hablar de secta, principalmente porque la Opus Dei se encuentra “adentro” de la Iglesia.
Esto no me impide, sin embargo, hablar de preocupantes “coincidencias”. Lo que la Obra no quiere reconocer o “nombrar” con las palabras apropiadas, eso mismo llamo “coincidencia”.
En la Obra el “amor” por el fundador “coincide” con el culto de idolatría hacia el líder carismático en cualquier secta.
La Obra tiene comportamientos propios de una secta. En los hechos manifiesta esas características y provoca los efectos alienantes que producen las sectas.
Concretamente, hay unas características -las leí hace mucho tiempo en algún libro- de las que la Obra no escapa fácilmente:
1- culto idolátrico de un líder carismático: lejos de ser simple amor filial;
2- El secreto: no sólo el hecho de no hablar sino también el de no dar nada por escrito, generalmente todo se transmite vía oral, de manera que no haya pruebas de nada.
3- Actitud poco clara en las finanzas: aquí habría que hacer un análisis a fondo de todas las sociedades anónimas o de fomento con las que la Obra se escuda para dar cuentas de sus finanzas.
Dentro de este mismo tema entra el testamento que cada miembro célibe hace al incorporarse definitivamente a la Obra. Muchos lo hicieron con 23 años. Siendo un acto soberano, el testamento debe ser el resultado de un acto hecho a conciencia. Pero ¿quién recuerda el contenido de ese testamento? ¿Qué miembros numerarios y agregados actualmente recuerdan la voluntad que han expresado en ese papel? Un testamento que está archivado en los edificios de gobierno de la Opus Dei, y el interesado no tiene acceso a él si no es por pedido expreso y justificado. Es un signo más de la entrega que se vive en la Opus Dei: libre sólo al comienzo -para beneficio y justificación de la Obra, quien alardea de respetar la libertad-, porque el resto es sometimiento y ausencia de libertad sobre sí mismo, para disponer de la propia persona.
4- Generación de dependencia: sin la Obra, los miembros no son nada y además corren el peligro de irse al infierno. La destrucción psicológica de las personas, que se fundamenta en gran parte en esa relación de dependencia.
5- Falta de pluralismo o uniformidad.
6- Lenguaje especial: sobran los comentarios.
7- Apropiación de Dios: donde Dios tiene preferencias por la Opus Dei y le confiere privilegios. Sentido de elite, de elegidos. De faroles encendidos. Sentido de seguridad y predestinación.
***
Tomando como base otro libro sobre sectas (el que se encuentra en esta web), extraje algunos párrafos. Cada uno verá si se relacionan o no con la praxis de la Obra. Para mí las “coincidencias” siguen siendo alarmantes.
(extractos del Capitulo 6)
«Al examinar y evaluar cualquier grupo del que sospecho que pueda tratarse de una secta destructiva, me fijo antes que nada en el terreno de la psicología y no en el de la teología o la ideología.(…) Observo lo que hace el grupo, no lo que dice»
«Cuando usted se convierte en miembro de una secta destructiva, pierde por completo su derecho a la intimidad, y en el futuro puede sufrir graves daños.»
«Los grupos que califico cómo sectas destructivas tienen unas características muy especificas que socavan el libre albedrío y la libertad del individuo.»
Liderazgo
«[un] aspecto importante del liderazgo se refiere al flujo de poder dentro de la organización. ¿Cuenta la organización con una estructura dotada de un verdadero equilibrio de poder?»
Doctrina
«La doctrina del grupo, ¿proclama públicamente ser una cosa cuando en realidad es otra? (…) las sectas destructivas cambian la «verdad» para adecuaría a las necesidades de la situación, porque creen que el fin justifica los medios. Ayudar a la «salvación» de alguien es una racionalización utilizada para justificar el engaño y la manipulación»
Afiliación
«La afiliación es el último y más importante criterio para la evaluación de las sectas (…): reclutamiento, mantenimiento del grupo y libertad para marcharse.»
«La característica básica del reclutamiento en la mayoría de las sectas es el engaño. (…) Actúan con la presunción de que la gente es demasiado “ignorante” o muy poco “espiritual” para saber qué les conviene. En consecuencia, se atribuyen la prerrogativa de tomar las decisiones por las personas que reclutan.»
«Cuando las facultades críticas del individuo están intactas y a pleno rendimiento, la información que le proporciona la secta destructiva es muy escasa. Sólo cuando tales facultades se hallan disminuidas y no funcionan correctamente, la secta le brindará más información. El engaño incluye las mentiras más descaradas y el ocultar o distorsionar informaciones importantes.»
«La mayor parte de los reclutadores de las sectas destructivas negarán que intenten reclutar a nadie. (…) Lo que no le dirán al recluta en potencia es que deben alcanzar unas cuotas de reclutamiento.»
«La práctica del engaño por parte de las sectas destructivas llega a la utilización de diversas “organizaciones pantalla” que sirven para confundir al posible recluta y ocultar los auténticos propósitos de la organización»
«Un buen reclutador sabe cómo conseguir que la “presa” se sienta cómoda para poder sonsacarle informaciones muy íntimas y confidenciales. Mientras tanto, el reclutador revela lo mínimo posible acerca de sí mismo, y menos aún sobre el grupo (…). Este desequilibrado flujo de información es otra señal de advertencia de que algo está mal. Casi siempre, la impresión más común que recibe el recluta en potencia es que está haciendo un nuevo amigo.»
«El mantenimiento de la afiliación se consigue mediante las actividades de la secta deliberadamente organizadas para socavar las relaciones del nuevo miembro con sus familiares y amigos. Una manera de lograr este objetivo es encomendar al nuevo miembro que reclute a todos sus conocidos. (…) Pero tan pronto como manifiestan su inquietud y anuncian que jamás se unirán al grupo, los líderes ordenan al nuevo miembro que deje de malgastar su tiempo con los no creyentes.»
«En las sectas destructivas se dedica muchísimo tiempo a las actividades de grupo, y se permite sólo un mínimo para dedicarlo a uno mismo, a los amigos o a la familia. (…) Claro está que los miembros utilizan todos los medios para convencer a los foráneos de que llevan una vida “normal”».
«Uno de los síntomas más evidentes de que una persona está en un grupo de control mental es la falta de capacidad para tomar decisiones independientes. A pesar de que los adeptos intentan convencer a los extraños de que son autónomos, en cuanto se rasca un poco la superficie resulta obvio que no pueden tomar decisiones importantes sin primero pedir permiso a sus superiores.»
«Los adeptos a menudo les dicen a sus familiares que «ya verán» si pueden ir a su casa por sucesos familiares importantes, como una boda, un sepelio o un cumpleaños. Lo cual significa que deberán preguntar a su líder. (…) los miembros de una secta tienen que pedir permiso para hacer cualquier cosa que la mayor parte de la gente da por sentada.»
«El último criterio para juzgar a un grupo es la libertad de marcharse de los adeptos. En otras palabras, los miembros de las sectas destructivas son prisioneros psicológicos. Como ya he mencionado antes, las sectas destructivas implantan fobias en las mentes de sus seguidores para fomentar el temor a abandonar el grupo.»
«Los grupos legítimos tratan a los individuos como adultos, capaces de determinar qué es lo que más les conviene. A pesar de que todas las organizaciones intentan retener a sus afiliados, los grupos legítimos nunca llegan a los extremos de controlar a sus miembros por medio del terror y el sentimiento de culpa como hacen las sectas destructivas.»
«Algunos de los grupos más violentos no vacilan en perseguir y tratar de silenciar a sus antiguos adeptos a través de la violencia encubierta, el acoso legal, la intimidación emocional y el chantaje.»
(extractos del Capitulo 4)
«En la época en que yo estaba sometido a control mental, en realidad no entendía muy bien de qué se trataba. Suponía que el control mental guardaba alguna relación con ser torturado en un sótano húmedo con una luz muy fuerte»
«El control mental de las sectas (…) creo que se comprende mejor como un sistema que desbarata la identidad del individuo. La identidad está formada por elementos tales como las creencias, el comportamiento, los procesos de pensamiento y las emociones, que constituyen un patrón definitivo. Bajo la influencia del control mental, la identidad original del individuo, formada por la familia, la educación, las amistades y, lo que es más importante, las cosas elegidas libremente por la persona, es sustituida por otra identidad, por lo general una que el individuo no habría escogido si no hubiera estado sometido a una tremenda presión social.»
«La esencia del control mental consiste en fomentar la dependencia y el conformismo, y desalentar la autonomía y la individualidad.»
«En un entorno de control mental, la libertad de elección es lo primero que se pierde.»
«El adepto de una secta de control mental está en guerra consigo mismo. En consecuencia, cuando se trata con un miembro, es de suma importancia tener siempre presente que posee dos identidades.»
«…con el transcurso del tiempo, la vieja identidad se rebela y busca caminos para recuperar su libertad. Este proceso se acelera mediante los contactos positivos con personas que no son adeptos, y mediante la acumulación de las malas experiencias vividas en el grupo. Es la identidad «real», enterrada muy hondo, la que ve y registra las contradicciones, las preguntas y las desilusiones.»
(extractos del Capitulo 5)
«[los ex miebros en su] gran mayoría eran sujetos estables, inteligentes e idealistas, con una buena educación y procedentes de familias respetables (…) [lo que] no me sorprendía demasiado, porque (…) hacíamos un reclutamiento selectivo de gente «valiosa», es decir aquellos que eran fuertes, inquietos y estaban motivados. (…) Cuesta mucho tiempo, energía y dinero reclutar y adoctrinar a los miembros, así que procurábamos no desperdiciar nuestros recursos. (…) Como cualquier otra empresa, todas las grandes sectas vigilan la relación coste/beneficio».
«Los foráneos que tratan con los líderes de las sectas destructivas nunca dejan de asombrarse ante el hecho de que éstos no son unos locos de atar. Una secta, por lo general, busca a las personas más educadas, activas y capaces que puede encontrar. (…) Cualquiera, no importan sus antecedentes familiares, puede ser reclutado por una secta.»
«La doctrina es la realidad. (…) Las doctrinas sectarias más eficaces son, en palabras de Eric Hoifer, «aquellas que son inverificables y no evaluables». Pueden ser tan intrincadas que se necesitaría años de esfuerzos para ponerlas en claro. (…) La doctrina debe ser aceptada, no comprendida.»
«Dado que el control mental se basa en la creación de una nueva identidad en el individuo, la, doctrina sectaria requiere siempre que la persona desconfíe de sí misma.»
«A los miembros se les hace sentir que forman parte de un cuerpo de élíte de la humanidad.»
«Estos sentimientos de elitismo y predestinación, sin embargo, conllevan una pesada responsabilidad, pues les dicen que si no cumplen a conciencia con sus obligaciones, le están fallando a la humanidad. El miembro de base se muestra humilde ante sus superiores y los reclutas en potencia, pero arrogante frente a los extraños.»
«La «intención total» debe ser el foco; la «intención personal» debe quedar subordinada. En cualquier grupo definido como secta destructiva, pensar en sí mismo o para sí mismo está mal.»
«Con mucha frecuencia, envían a los miembros a nuevos lugares que éstos desconocen, les cambian los trabajos, los ascienden y degradan a su capricho, con el único fin de mantenerles desequilibrados. Otra técnica consiste en asignarles metas imposibles del alcanzar.»
«Las buenas amistades representan un riesgo, y son desalentadas con disimulo por los líderes. El compromiso emocional del miembro de una secta debe ser vertical (hacia el líder), no horizontal (hacia sus iguales). Los amigos son peligrosos, en parte porque si un miembro abandona la secta podría llevarse a otros con él. Cuando alguien deja el grupo, por supuesto el «amor» que se le dirigía se convierte en irritación, odio y burla.»
«Las relaciones dentro de estos grupos son por lo general superficiales, porque se desaconseja activamente compartir sentimientos íntimos, sobre todo los negativos.»
«La vida en la secta es como un viaje en una montaña rusa. El adepto oscila entre la felicidad extrema de experimentar la «verdad» junto a una élíte privilegiada, y el aplastante peso de la culpa, el miedo y la vergüenza. Los problemas son siempre debidos a su incapacidad, no a la del grupo. Es el eterno culpable por no alcanzar las metas. Si plantea objeciones, se le aplicará el «tratamiento de silencio» o se le trasladará a otra parte del grupo».
«La mayoría de las sectas no permiten que los «bajones» duren demasiado tiempo. Un procedimiento habitual consiste en someterlo nuevamente al adoctrinamiento para que vuelva a funcionar. No es raro que alguien reciba un adoctrinamiento formal varias veces al año. Algunos de los miembros más antiguos se queman sin llegar a renunciar. Estos individuos ya no pueden soportar por más tiempo la carga ó la presión para que rindan, y comienzan a señalar las incongruencias en la política del grupo. Se les puede enviar a que realicen tareas manuales en lugares alejados donde no molesten, y se espera que permanezcan allí durante el resto de su vida; ó si se convierten en una carga, se les pide (o se les ordena) que se marchen. A uno de mis clientes le habían enviado dé vuelta con su familia, después de diez años en la secta, porque había comenzado a solicitar que le trataran mejor y que le dejaran dormir un poco más.»
«Para el miembro de una secta, el futuro es el tiempo en que será recompensado porque ya se habrá producido el gran cambio (o puede ser también donde reciba su castigo). En casi todos los grupos, el líder proclama que tiene el control del futuro, o al menos es el único que lo conoce. Sabe cómo pintar visiones del paraíso celestial o del infierno.»
«En las sectas destructivas, jamás existe una razón legítima para marcharse. A diferencia de las organizaciones no sectarias que reconocen el derecho inherente a la persona de abandonarlas, (…) dejan bien claro que no existe un modo legítimo para dejarla. Se dice a los adeptos que las causas que llevan al abandono son la debilidad, la locura, las tentaciones, el lavado de cerebro (hecho por los desprogramadores), el orgullo, el pecado, etc.
«A los miembros se les adoctrina concienzudamente para que crean que si alguna vez se marchan, las consecuencias serán terribles para ellos, sus familias y la humanidad.»
«… el problema nunca está en el líder, la doctrina o el comportamiento de la organización; siempre es culpa de los miembros.»
Add comment Agosto 1, 2007