Archive for Diciembre 2007
¿Cómo capta el Opus Dei a los menores de edad?, ¿Cómo les endosa una “vocación divina” con 14 años?
Documento interno del Opus Dei:
27 PASOS PARA QUE PA [PIDA LA ADMISIÓN EN EL OPUS DEI] UNA AL MES
(Delegaciones de Madrid)
-Una chica que no conozca nada, en 6 meses pa
1. Conocerla.
2. Quedar para salir a hablar de pájaros y flores.
3. Fomentar la amistad: deporte, excursiones, aprovechar planes divertidos que se monten desde el ctr [centro].
4. Pisar el ctr.
5. Empezar a estudiar en el ctr.
6. Visita a los pobres.
7. Encargo material o ayuda en el centro: hacer el turno, poner ornamentos, etc.
8. Meditación.
9. Traer alguna amiga por el ctr.
10. Charla de formación, si es posible con amigas.
11. Oración: enseñarle y quedar todos los días para hacerla, proporcionarle tema y siempre recoger lo que haya sacado.
12. Dirección espiritual.
13. Hablar todas las semanas: fijar día y hora.
14. Círculo.
15. Plan de vida I (10′ de oración, ángelus, visita, 3 días Misa).
16. Curso de retiro.
17. Plan de vida II (15′ de oración, ángelus, visita, Rosario, 3 días Misa).
18. Convivencia de fin de semana.
19. Libro sobre la Obra.
20. Plan de vida III (20′ de oración, ángelus, Misa todos los días, visita y rosario).
21. Película de nuestro Padre: devoción a nuestro Padre.
22. Convencer al cl [Consejo local].
23. Hablarle para pa [pedir admisión] y visita a los pobres de la Virgen, si no ha hecho.
24. Conversación con la d [directora].
25. Preparar conversaciones breves con el sacd [sacerdote]: que pase y le cuente lo que va viendo en la oración y sus propósitos.
26. Romería para pedir luces.
27. Carta.
***
Ver también:
La técnica sectaria del proselitismo en el Opus Dei
La trampa de la vocación al Opus Dei
Add comment Diciembre 30, 2007
En el Opus Dei NOSOTROS vivimos la caridad sólo con NOSOTROS… y somos muy normales.
Publicado originalmente Opuslibros.org
Desde luego… tanto hablar de que NOSOTROS, los del Opus, somos gente normal, NOSOTROS somos personas corrientes, que NOSOTROS tenemos “lo raro de no ser raros”, NOSOTROS sabemos lo que es secularidad, NOSOTROS vivimos la libertad personal, NOSOTROS somos “libérrimos”…
Tanto hablar de la caridad… ¿qué caridad?
…y como NOSOTROS somos tan “libérrimos” y tan “normales” la gente de fuera no nos entiende… porque -los de fuera, no NOSOTROS- tienen una mentalidad sectaria y no entienden que NOSOTROS poseemos “la libertad de los hijos de Dios”…
Como dice el refrán: “dime de que presumes y te diré de lo que careces”.
¡¡¡Cuantas normas, cuantos reglamentos, disposiciones y leyes secretas y retorcidas!!! No me atreveré a amar a Dios si -para ello, según el Opus- tengo que doblegarme a los miles de preceptos de la Obra. Además, leyendo los documentos internos del Opus Dei queda claro que al Opus sólo le importa el Opus… además, ¿a quién se le ocurre reglamentar hasta como han de donarse los órganos?, a mi esto no me lo explicaron cuando pité…
¡QUÉ TRISTE ESTUPIDEZ!
Yo también agradezco mucho a las personas que están dentro del Opus el trabajo que se han tomado para sacar documentos que yo (que también sigo dentro) no habría podido leer nunca. Leo horrorizado en Experiencias de las labores apostólicas el siguiente apartado..
Donación de órganos y de sangre
Si a un miembro de la Obra se le planteara la posibilidad de donar un órgano en vida, debería valorar atentamente la doctrina moral sobre este punto, sin olvidar -al aplicar esa doctrina a su caso- que se ha comprometido a entregarse con todas sus fuerzas para servir a Dios y a todas las almas, en la vida ordinaria. Ciertamente, hay situaciones en las que la donación de un órgano en vida es conforme al orden de la caridad, por la existencia de un vínculo muy estrecho entre el donante y el enfermo: ya sea natural (por ejemplo, la donación de un padre a un hijo), o sobrenatural (como podría ser en algún caso la donación a un fiel de la Obra). Sin embargo, fuera de las situaciones de este género, verdaderamente excepcionales, sería difícil que la donación de un órgano -como un riñón, o parte del hígado- fuese un acto de caridad ordenada, si se previese que limitaría seriamente la disponibilidad para las tareas apostólicas, que cada uno debe mantener de acuerdo con su situación en la Obra, como Numerario, Agregado o Supernumerario.
Claro, porque NOSOTROS nos hemos comprometido a servir a la Obra y para NOSOTROS lo único importante es la Obra y LA CARIDAD DEBEMOS PRACTICARLA CON LA OBRA… y vivir la caridad con la Obra es hacer mucho apostolado… Mucho apostolado del NUESTRO de ese que tiene por objeto que el pipiolo de 14 años decida para toda la vida que se queda con NOSOTROS, en NUESTRA casa y será siempre de NOSOTROS o arderá en el infierno.
Y si un amigo mío necesita de un órgano porque ha tenido un accidente con el coche, pues para NOSOTROS mejor que se muera… porque donarle un órgano NO SERÍA CARIDAD ORDENADA. Pero si un “hermano” mío de la Obra necesita algo, yo se lo daré… aunque no le conozca de nada… porque la caridad bien entendida -para NOSOTROS- empieza y termina en NOSOTROS.
Un “hermano” mío de la Obra, que cuando me vaya del Opus Dei dejará de saludarme si me ve por la calle y le dará igual si me parte un rayo.
Pero, ¿ES ESTO CRISTIANO?
“amarás al Opus Dei sobre todas las cosas”….no, no, esto no me suena a Jesucristo… aunque NOSOTROS es lo que hacemos… y ¡¡¡así nos va!!!, a NOSOTROS…
Sigamos leyendo:
Antes de tomar la decisión de donar un órgano en vida, los fieles de la Prelatura y los socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz piden consejo a los Directores. Los Numerarios y los Agregados, para realizar una donación de este tipo, deben contar además con el consentimiento del Padre, por razón de la disponibilidad que es propia de su compromiso en la Obra.
¿DISPONIBILIDAD?, yo creía que los cristianos tenemos que estar disponibles para servir a los demás, pero otra vez me equivoco. Menos mal que el Opus Dei me orienta con sus “criterios” que si no tal vez se me ocurra hacer algo desinteresadamente por mi semejante y acabe en el infierno. Sólo hemos de estar dispuestos a servirnos a NOSOTROS…
¿Pedir permiso a los directores?… vamos a ver… o sea que si, por ejemplo, mi novia necesita algo, tengo que llamar al director a ver que le parece, a ver si mi caridad es ordenada o no. No vaya a ser que no esté viviendo bien mi compromiso con la Obra, porque la caridad NOSOTROS la practicamos con un ente que se llama Opus… y eso que no soy numerario o agregado porque ¿PEDIR PERMISO AL PADRE?… ¡¡¡¡menos mal que somos católicos corrientes y libérrimos!!!!, que si no… Pero si nos estaban vendiendo que el Opus Dei forma parte de la estructura jerárquica de la Iglesia… como una Diócesis y ¿¿¿acaso un católico normal tiene que pedir permiso a su Obispo para donar un órgano??? ¡¡¡¡Cuantas trabas idiotas para la caridad!!!!
Claro, así no es raro que cuando tengo que explicarle a uno de san Rafael todo lo libres que somos NOSOTROS, pues no me dé la gana…
Y esto es lo peor:
(…) Por lo que se refiere a la donación de sangre (…) la conveniencia de donar periódicamente depende de las circunstancias. Para bastantes personas será un modo adecuado de hacer algo por los demás; a veces, una de las pocas manifestaciones concretas de servicio que pueden practicar y que de hecho practican. Para otros, que ya dedican su vida y toda su sangre, por decirlo así, para servir a los demás, es sólo una posibilidad entre muchas, y no de las más importantes. En el caso de un miembro de la Obra no sería acertado que, por donar sangre habitualmente, descuidara la labor apostólica ordinaria en su ambiente profesional, o los encargos que ha recibido. Como es natural, la prudencia les llevará a consultar antes de asumir este tipo de compromisos.
“Para bastantes personas será un modo adecuado de hacer algo por los demás; a veces, una de las pocas manifestaciones concretas de servicio que pueden practicar y que de hecho practican”… o sea, para la pobre gente desgraciada que no es como NOSOTROS, quizá sea lo único que alcancen a hacer por los demás. Pero, “para otros, que ya dedican su vida y toda su sangre, por decirlo así, para servir a los demás”… o sea que NOSOTROS que ya damos toda nuestra sangre (¿¿¿¿¿?????) por los demás tenemos otras cosas que hacer, como -por ejemplo- dedicarnos a NOSOTROS. Dedicarnos a contemplar “la hermosura sobrenatural de nuestra madre guapa”, ya que NOSOTROS tenemos que cuidar NUESTRA labor apostólica y NUESTROS compromisos con NOSOTROS, porque la caridad se vive con la Obra (NOSOTROS) y vivirla con otros es un desorden. Porque NOSOTROS estamos muy a gusto con NOSOTROS y nuestros riñones e hígados son para NOSOTROS y los demás… ¡¡¡¡que se mueran!!!
PERO, yo creía que el verdadero apostolado cristiano es VIVIR LA CARIDAD con los otros. PERO NO, gracias al Opus Dei sé que la caridad es cosa NUESTRA.
Desde luego, ¡¡¡que razón tenía escriBa en su escrito “El pecado de soberbia del Opus Dei“!!!
Un saludo a todos los que no sois de NOSOTROS!
Raúl
Add comment Diciembre 22, 2007
EN EL OPUS DEI NO HAY CARIDAD
Publicado originalmente Opuslibros.org
Alina, 4 de mayo de 2007
Leyendo con estremecimiento el triste final de D. Antonio Petit, recordé lo que le pasó a una Numeraria con la que viví y ahora es ex.
A principio de curso planteó por enésima vez dejar la Obra e inició los trámites. En Navidades fue a su casa pues una hermana estaba a punto de morir en el hospital. Además de la preocupación familiar por esto, tenía la de decirles su situación personal a sus padres, supernumerarios, a los que les dolió pero la apoyaron, según me contó después.
Las fiestas las pasó en el hospital haciendo turnos ante la enferma, una chica muy joven. Cuando volvió a su centro, el tren en el que regresaba se retrasó unas cinco horas y llegó de madrugada. Avisó desde una estación en camino para que fueran a recogerla, pero a las tres de la mañana no había nadie esperándola en un andén lleno de familias aguardando a los suyos. Llamó de nuevo desde la estación y le dijeron que tomara un taxi. Llegó al portal y- como no tenía llave- bajó una numeraria que le comentó sin más que si se había enfadado por no recogerla. Ella, al parecer, le contestó que si tenía alguna duda sobre su permanencia en la Obra, ya se le había disipado ante aquellas demostraciones fehacientes de caridad y educación. A la mañana siguiente, la Directora sólo le dijo que no se quejara en voz alta en el desayuno por no haberla ido a buscar. Creo que la numeraria se quedó atónita ante esta salida de pata de banco.
Al cabo de siete días, falleció su hermana.
Cuando por fin, pasado un tiempo, se fue a despedir de las del centro, una de ellas, llorando, le pidió perdón por aquel suceso incomprensible y le dijo que ella había visto a otras cuatro ofreciéndose a la directora para ir a buscarla, pero esta no quiso. Son cosas raras propias de personas raras.
Siempre me llamó la atención esta historia, seguro que es una más de las muchas que hemos oído o vivido de cerca que reflejan que “el Opus Dei es el mejor sitio para vivir y el mejor sitio para morir”. En honor a la verdad, diré que una numeraria -que ahora es ex, también- se ofreció para ir a cuidar a la enferma durante la cena de Nochebuena para que la familia pudiese estar junta en aquel momento. Para mí eso es ser santo: lo que se llama fuera del Opus, ser bueno, sin más. Como miles de personas que, sin ponerse medallas ni creerse escogidas, pasan por la vida haciéndonosla mejor. Va por ellas. También por las de dentro que -como dice Agustina- aguantan ahí para ayudar a los demás. A los santos del montón: gracias.
Alina
Add comment Diciembre 22, 2007
La Técnica Sectaria del proselitismo del Opus Dei

Publicado originalmente en OpusLibros.org
Sumario:
- Los riesgos de la acción proselitista.
- La manipulación de los jóvenes.
- El itinerario de captación.
- La táctica coactiva del proselitismo.
- El aislamiento del propio entorno.
- La vocación “divina” al Opus Dei.
- Conclusión.
El número 295 de la 7ª redacción del Catecismo de la Obra se abre con esta escueta frase: Los fieles del Opus Dei viven personalmente el proselitismo con el convencimiento de que es Dios quien llama a las almas. ¿De verdad es así? Tengo mis dudas. Sea como fuere, a la luz de ese principio conviene reflexionar sobre las causas de la sequía actual de vocaciones. Y reconocer el hecho es el obvio presupuesto para entender que algo no agrada a Dios en el “apostolado” que promueve la institución, a través de su Prelado y Directores. La negación de la evidencia, la ocultación o el maquillaje de los datos ciertos, recuerdan más al comportamiento de Adán después del affaire de la manzana, cuando llamado por Dios se oculta al verse desnudo.
Las causas de la crisis actual del Opus Dei son variadas y diversas, sin duda, pero no es difícil conectar la “sequía” de hoy con los métodos que se vienen practicando para el reclutamiento de nuevos adeptos o, dicho de otro modo, con el tipo de pastoral vocacional seguida en el Opus Dei durante estas últimas décadas. De ahí la utilidad de considerar esos métodos, en sí mismos, porque son ya demasiadas las conductas denunciadas por muchas personas, de distintos lugares y ambientes, que ya no es sólo conjetura pensar que algo no agrada a Dios, así como otras conductas no van acordes con el sentir eclesial.
El testimonio de Miguel, publicado en esta web hace poco más de un año, es paradigma de muchos otros parecidos y habla por sí mismo. Por eso la descripción fría y desapasionada de la realidad puede ayudar a comprender mejor qué está sucediendo y tal vez ayude a liberar algunas “presas” de los lazos en que a veces se enredan o se les enreda. Durante estas últimas semanas se han hecho aquí observaciones muy certeras que iluminan el tema desde distintos ángulos. Mis líneas de hoy son un modesto complemento y, por eso, tal vez reiteren algunas consideraciones que otros han hecho. No me interesa tanto la originalidad como la descripción acertada del cuadro en su conjunto.
Y, en efecto, no es difícil coincidir en el diagnóstico de que los métodos practicados en el Opus Dei -para “reclutar” vocaciones- se asemejan a una “cadena de producción” en serie, con técnicas propias de las sectas, más que al discernimiento espiritual que siempre debería hacerse ante lo que es sólo un don de Dios: es decir, la vocación, una específica llamada a la entrega total de la persona, a una plenitud de “servicio de amor” desde la totalidad personal.
1. LOS RIESGOS DE LA ACCIÓN PROSELITISTA
La pérdida del horizonte sobrenatural es uno de los mayores peligros en esta acción de proselitismo y, de ahí, muchas de las connotaciones negativas que conlleva el término. Es como si conservara el eco de las palabras de Jesús a los fariseos: removéis cielo y tierra para conseguir un prosélito y luego lo hacéis devoto de vuestras tradiciones. ¡Cuánto de esto hay -o había en otros tiempos- en las instituciones de la Iglesia!
Sin embargo, José María Escrivá siempre tuvo claro el carácter divino, sobrenatural, de su personal llamada a la fundación del Opus Dei y, en consecuencia, entendía que igual debería ser la conciencia de cuantos pidiesen la admisión en su Obra. El proselitismo no era ni podía ser un reclutar miembros a toda costa, sin la convicción de una llamada específica de Dios: en el peor de los casos, a costa del discernimiento vocacional.
Por eso, no puede confundirse la pastoral vocacional con otra cosa bien distinta: el convertir a sus agentes en sujetos infalibles del discernimiento de “aquello” que proponen y “sobre” quienes lo proyectan. O, dicho de otro modo, no existen “agentes de pastoral” que por sí mismos “crean” -otorgan, suscitan- las vocaciones, con sus tácticas o sus estrategias. Pero lo cierto es que resulta muy fácil influir en los jóvenes, sobre todo cuando han recibido de Dios un natural generoso y magnánimo: su ausencia de experiencia, el despertar de los entusiasmos afectivos , y también la natural falta de madurez, les suelen dejar inermes ante las influencias de aquellos otros en quienes depositan su confianza.
En estos casos, la posibilidad de aprovechar para sí -para los propios proyectos y planes trazados- tan buenas disposiciones, tantas cualidades y energías inexplotadas, es una tentación próxima si no se actúa con extremada finura interior y si no existe una indubitada rectitud de intención. No es difícil en efecto revestir las motivaciones espurias bajo el disfraz del celo apostólico.. Por eso mismo, la experiencia de la secular tradición eclesial ha hecho que el magisterio ordinario haya insistido en la obligación de respetar y de favorecer las decisiones plenamente libres, maduras y espontáneas.
Así, por ejemplo, el Concilio Vaticano II ha subrayado esos aspectos en sus decretos Optatam totius (números 6 y 12) y Perfectae caritatis (número12). Y, en su estela, el venerado Pablo VI insistió -en su encíclica Sacerdotalis coelibatus- en la necesidad de informar a todo “candidato” sobre las dificultades e implicaciones todas de sus decisiones de entrega. Una probada experiencia es lo que ha llevado a prevenir que, en estos asuntos, no debe forzarse nunca las conciencias con argumentos “religiosos”, que resultan falsos y falaces, ya que no se instalan en el lenguaje ni en las actitudes amorosos del hacer divino.
La respuesta a una vocación divina nunca es interiormente forzada ni menos resultado del cálculo miedoso, por ejemplo: porque “si no me entrego, pondré en riesgo mi salvación eterna”, o porque “jamás seré feliz si no soy generoso, como me dicen”, o argumentaciones análogas. A una llamada de amor, no cabe más respuesta que el amor desde el amor interpersonal. En fin, jamás un camino de entrega debería emprenderse mediando ignorancia sobre los compromisos, ni engaño ni coacción moral, ni cualquier otro tipo de sugestión que disminuya el pleno ejercicio de la libertad personal.
Si alguien se sintiera en estas situaciones, el consejo inmediato debería ser que posponga su decisión, hasta que brote de un espíritu sereno, sosegado, libre, que entiende bien y quiere porque comprendió mejor. De ahí que la tradición común de la Iglesia ha considerado que es necesaria una mayor madurez humana para entregarse a Dios en celibato que para contraer matrimonio y, por tanto, la decisión tomada sin estos elementales requisitos de libertad y madurez -o cuando ésta ha sido mediatizada por la coacción sutil o el engaño- será canónicamente inválida, aparte de moralmente perniciosa.
Add comment Diciembre 19, 2007
LA TRAMPA DE LA VOCACIÓN AL OPUS DEI
EDITORIAL DE OPUSLIBROS
“El Opus, dice Pániker (Raimundo Pániker entró en la Obra en 1939 y se marchó en 1966. Fue ordenado sacerdote en la segunda promoción), quiere salvar al mundo de sí mismo en nombre de Dios, pero según sus propias condiciones. Las condiciones del Opus, por supuesto, son idénticas a las de su fundador. Toda gracia que conduce a la salvación llega a los miembros del Opus Dei a través de su fundador. A través de la gracia del fundador eres lo que eres. De ahí los traumas que sufren los que se salen. Demasiado a menudo creen, y los miembros del Opus lo piensan así, que al separarse de esta fuente de gracia se ponen a sí mismos fuera de esta institución de inspiración divina e inalterablemente perfecta, y están destinados a condenarse eternamente. “El demonio actúa rápidamente -le dijo Janet Gould a su madre cuando le explicaba por qué no podía abandonar por un corto período la residencia del Opus para ir a casa de visita- y lo hará si me marcho de aqui. (Citado en el “Catholic Pictorial”, 13 de septiembre de 1981. La señorita Gould ya ha dejado el Opus). El impacto sobre los miembros del Opus es predecible. Se les separa tempranamente de su familia natural. Se les enseña a creer que la salvación es imposible, ahora que son miembros del Opus Dei, sino sólo a través de la organización en la que han ingresado. Suple su vida familiar, su medio ambiente, al menos en todo lo que no sea actividad profesional y, en muchos casos, especialmente para las mujeres, también ésta. Cuando están desengañados, por tanto, el impacto emocional es aplastante. Los que quieren marcharse no tienen a nadie a quién recurrir, nadie, fuera del Opus, con quien establecer una relación lo suficientemente estrecha como para que puedan confiar en ellos. Y también han sido educados en la creencia de que al romper sus lazos están cometiendo el pecado más infame. La salvación es transmitida a través del Opus. Sin el Opus, el antiguo numerario está condenado”. (Recogido por Michael Walsh, El mundo secreto del Opus Dei).
La vida, fuera de la Obra, tiene sus sinsabores y sus alegrías, es la vida misma, la de cualquier persona en medio de este mundo, sin privilegios, sin mamparas de cristal, pero sin otro sometimiento que no sea lo que tú quieras hacer, ser, pensar, y sobre todo ¡vivir y respirar! En la Obra empequeñecen a Dios y le hacen cómplice de una increíble tela de araña para tenernos bien aferrados con frases tan engañosas como “la infidelidad [al Opus Dei], romper la unión con Dios, eso es lo grave” (Escrivá). ¡Ahí está la trampa! Míralo de la siguiente forma:
Para Escrivá, irse de su obra es igual a… ¡romper la unión con Dios! (¿Cuánta soberbia se necesita para hacer una afirmación semejante?). Irse de la Obra no es abandonar la Iglesia ni dar la espalda a Dios, porque la Obra no es la Iglesia y la verdadera Obra de Dios es Jesucristo.
En primer lugar, tu vocación se le inventaron, “la vieron” ellos, pero tú fuiste captado por un proceso de “enamoramiento” o de atracción o de coacción (recuerda cómo entraste a la Obra). Aún así, si hubieras tenido vocación -¿acaso podrías elegir tener vocación de “supernumerario a los 14, 15, 16, 17 ó 18 años?,¡No!- tenías vocación de numerario/a porque el/ella -junto al sacerdote de la obra con el que te confesabas- “lo habían visto en la oración” o de agregado/a si tu nivel social o tu educación, tus peculiaridades e incluso tu físico no era el deseado, o de numeraria auxiliar, si te sacaban de un pueblo, sin estudios, de clase humilde, de donde “unas señoritas” te llevaban a la capital a “estudiar”, a “formarte” (con la tranquilidad que les quedaba a tus padres porque ibas a labrarte un futuro mejor).
Se inventaron tu vocación e involucraron a Dios haciéndote creer que Él era el que te pedía “eso”. Y tú acabaste por aceptarlo “Dómine, ut videam!”, “No querrás ser como el joven rico del Evangelio al que Jesús le dijo ’sígueme’ y al no hacerlo se quedó triste”… y tantas frases parecidas.
En cualquier caso, no seguir en una organización no es ser infiel, es una elección y la vida está llena de ellas. Imagínate que has firmado un contrato para trabajar en una empresa y cuando llevas un tiempo allí, ves que no tiene nada que ver con lo que te dijeron que era. No te gustan sus métodos de trabajo, ni te convencen sus objetivos, ni te sientes a gusto. Si decides rescindir el contrato y buscar un sitio mejor donde corra el aire, ningún estatuto ni ninguna rama de ningún Derecho, ni el sentido común tipificarían tu caso como “el del empleado infiel que quiere romper su relación con Dios”.
Imagina que estás casada con una persona que te maltrata y llevas años aguantando la situación. Si te atrevieras a plantarle cara, a denunciarle y a marcharte de su lado, ¿alguien podría acusarte de que si le abandonas, estas siendo infiel? Y si por ende, alguien te dijera que además de serle infiel, lo grave es que has roto tu relación con Dios, ¿estaría en su sano juicio quien así intentara convencerte de que siguieras aguantando? ¿Crees que Dios querría que siguieras soportando los malos tratos y que no te defendieras?
Piensa por un momento en las personas que se asocian o ingresan en alguna institución religiosa. Si en un momento de su vida creen y tienen la seguridad de que eso que eligieron ya no es lo que quieren, o ya no les vale, o creen que su evolución espiritual les ha conducido por otros derroteros, con la misma libertad que entraron (libertad que tú no tuviste), se marchan. La Iglesia, en su Código de Derecho Canónico, les ampara. Y no pasa nada, no son infieles a Dios porque a Dios se le puede servir de muchas maneras (más que servir, Dios prefiere que le quieras) y Dios sigue siendo Dios y tú sigues siendo tú y no se rompe nada, no hay infidelidad. Recuerda la frase del Padre para que no se nos olvide lo incongruente y sibilina que es: “la infidelidad [al Opus Dei], romper la unión con Dios, eso es lo grave”.
Para el fundador, la “infidelidad” es irse de la Obra; da igual en qué condiciones ni por qué motivos. No respeta tu libertad, no admite que pienses por libre, no acepta que seas persona ni que seas tú mismo. Y se atreve, además, a utilizar a Dios para su propia conveniencia. Por eso equipara “infidelidad” a “romper la unión con Dios” y te hace creer que si te vas de la Obra “le traicionas como otro Judas“. ¿Cómo puede alguien pensar en su sano juicio que no admitir, no entender, no poder compaginar la teoría con la práctica del espíritu del Opus Dei, después de haberlo intentado muchas veces, es “romper la unión con Dios”? ¡Si sólo es una cuestión de salud mental! La idea de Dios tiene tan poco que ver con la desolación, con la amargura, con la tristeza, con la sinrazón, con la falta de caridad, que si Dios pudiera hablar por su propia boca te diría que Él no tiene nada que ver con el Opus Dei, que no son sus métodos, que te quiere igual dentro que fuera y, sobre todo, que no es sectario y que no se inventa organizaciones en las que el que está dentro acaba buscando razones para morir y no razones para vivir.
Irse de la Obra no es “romper la unión con Dios” ¿Qué tendrá que ver una cosa con otra? ¡Qué burda manipulación y qué fácil de desmontar! Pero, es cierto y te damos toda la razón, sólo te das cuenta de que te han manipulado o de que lo están haciendo, cuando estás fuera o estás casi a punto de irte porque tu salud psíquica y física ya no pueden más.
Rizando el rizo, si te sirve una situación que no es la tuya pero que podrían haberte influído tanto que te sintieras una mala persona por haberte ido o quererte ir del Opus Dei, recuerda este pasaje del Evangelio: “Mujer, ¿acaso alguien te ha condenado? Yo tampoco. ¡Vete en paz!“.
Y desde el punto de vista jurídico, la salida de la Obra está perfectamente legitimada en los Estatutos de la Prelatura.
Te aconsejamos que leas el capítulo III del libro de Maria del Carmen Tapia: “Crisis vocacional“. Te dará “luces” para recordarte o para que sepas cómo se utiliza el tema de la vocación en el Opus Dei. Con una explicación teológica y filosófica te lo aclarará también Antonio Ruíz Retegui, teólogo y sacerdote numerario del Opus Dei en su capítulo El sentido de la perseverancia de sus reflexiones íntimas “Lo teologal y lo institucional“. Un ex sacerdote numerario te ayudará también con su testimonio Decisión difícil, igual que puede hacerlo el escrito La vocación al Opus Dei no existe y sobre el bautismo. Lee también las reflexiones, a la luz del Evangelio, del relato del joven rico, Carta a una recién ‘pitada’ con dudas, La técnica sectaria del proselitismo del Opus Dei.
Y para ver la coacción en los argumentos que se emplean para asignarte una vocación, lee -y házsela leer a tus padres- la charla sobre la vocación del círculo. Si estás yendo a círculos, tarde o temprano te dirán eso, para que “pites”. Y para comprobar la falsedad de sus actuaciones y la frialdad de sus métodos sectarios, lee los 27 pasos para que “pite” una numeraria al mes, un documento interno del Opus Dei donde se marcan las pautas del proceso de captación y de “enamoramiento” al que te someterán si estás bajo su influencia. No caigas en la trampa.
Como declaró Antonio Pérez Tenessa*: “Una vez liberado del trauma que deja la Obra, repito literalmente contigo: Yo, por mi parte, puedo seguir asegurando que no he llegado a echar de menos ninguno de sus cuidados, de sus charlas, de sus consejos, de sus diálogos, de sus apostolados, nada. Porque era eso precisamente lo que costaba y me repelía por contradictorio“. (Recogido por María Angustias Moreno en su libro, El Opus Dei, anexo a una historia).
*Antonio Pérez Tenessa pidió la admisión en el Opus Dei en 1939, fue ordenado sacerdote en 1948. Desde 1950 desarrolló el cargo de Secretario General del Opus Dei y en 1956 fue nombrado Consiliario Regional de España (cargo equivalente al actual Vicario Regional). En 1965 abandonó la institución. En 1992 publicó un artículo en el diario español “El País” titulado: “No hablaré mal de la Obra“.
Otro testimonio más que te hará pensar y hará pensar y recapacitar a los reclautadores de vocaciones: “Los “pitajes” a granel y la vocación al Opus Dei“. Y otro: “La seducción del cariño: orígenes de una vocación“
Add comment Diciembre 19, 2007
El Opus Dei está detrás de las guarderías KID’S GARDEN, “educación de vanguardia de 1 a 3 años”
Publicado originalmente en Opuslibros.org
“Ahora lo que el Opus Dei pretende es arrimarse a nuevas familias jóvenes en edad de procrear y empezar a hacer la labor desde cero. Con muy pocos y muy críticos supernumerarios jóvenes y una generación prácticamente perdida en su totalidad para la labor de San Miguel, no queda más remedio que tratar a nuevas familias para -el día de mañana- tener liquidez suficiente en los Centros de San Rafael.
Del mismo modo que se comienza en un nuevo país, así tiene que recomenzar el Opus Dei tras 80 años en España. Ahora en la Región de España se cumple literalmente aquella frase de José María Escrivá: en la Obra, siempre, en los comienzos.
Poderoso caballero es don Dinero: ya se han puesto en marcha muchos nuevos Colegios de primaria y secundaria; (aunque Escrivá dijo que el Opus Dei no tendría colegios para no igualarse a los religiosos y religiosas) y una incipiente red de guarderías para aprovechar la oportunidad de tratar a familias jóvenes en las que el padre y la madre trabajen fuera de casa y no puedan encargarse de sus hijos pequeños, una situación tan frecuente en la España actual. Así -con paciencia y con destreza- conseguir introducirse en esas familias y ganar a los hijos a través de los padres que no sospechan la trama que se teje a su alrededor”. (EscriBa, “La situación actual del Opus Dei en España”).
Pues va a ser que sí, va a ser que el Opus Dei ha decidido empezar a “ganarse” a las numerarias y numerarios del futuro desde bebés… porque sino, no hay manera. Si eres un padre o madre de un chavalín y buscas guardería y te topas con algo llamado KID’S GARDEN, ¡cuidado! Que el Opus Dei está detrás… aunque no lo digan.
La “red de guarderías” que se están extendiendo por España se llama KID’S GARDEN y está vinculada a Fomento (red de colegios del Opus Dei). Lo que pretenden es que las niñas y los niños que vayan a esas guarderías luego enganchen con los colegios de Fomento que se están quedando casi vacíos.
En Pamplona ya hay dos:
Kid’s Garden Mendebaldea
c/ Irunlarrea, 13 A bajo
31008 Pamplona
Tel: 948 171 994
Kid’s Garden Monjardín
(2º Ensanche, junto al club de Tenis)
c/ Monjardín 4
31006 Pamplona
Tel: 948 150 885
La web de KID’S GARDEN de Pamplona es:
Para alguien que conozca un poco como funciona esta secta del Opus Dei, basta con ver las FAQ de esa web, para saber qué es lo que se proponen, copio:
¿Cómo podemos continuar el proyecto educativo que ha iniciado nuestro hijo en Kid’s Garden cuando vaya a un colegio?
En Pamplona los colegios de Fomento de Centros de Enseñanza El Redín y Miravalles tienen proyectos definidos en cada etapa desde Educación Infantil hasta Bachillerato que son continuación del Proyecto Educativo que desarrollamos en Kids Garden.
¡CUIDADO! Que estos del Opus Dei no reparan en gastos para conseguir captar a gente, cuanto más jóvenes y maleables, más fácil lo tienen… ¡cuidado, que no os roben a vuestros hijos!
Un abrazo.
LuzLópezValdés
Add comment Diciembre 19, 2007
