Archive for Febrero 2008

RENOVAR EL 19 DE MARZO: Consejos jurídicos prácticos para preparar la salida del Opus Dei

 renovar incorporacion opus dei 19 marzo

19 DE MARZO, CADA UNO A LO SUYO

Publicado originalmente en Opuslibros.org

Queridos todos:

A continuación os expongo unos breves consejos para quien esté planteándose irse de la Obra. Son fruto de la experiencia personal. Pueden parecer medidas frías y calculadas, pero cuando uno toma conciencia de a qué se está enfrentando, son del todo necesarias para evitar salidas traumáticas.

1º NUNCA COMUNICAR LA INTENCIÓN DE DEJAR LA OBRA. Esto hay que hacerlo una vez que se ha preparado el plan de huida.

2º ABRIR UNA CUENTA CORRIENTE A TU NOMBRE. Hay que tener la prudencia de indicar que no se envíe correspondencia bancaria de esa cuenta, sino que el correo se recogerá en la propia sucursal. Es preciso contar con medios económicos para afrontar la salida de la Obra. Si los ingresos percibidos del trabajo son siempre fijos, habrá que acudir a ayuda de familiares, o a la justificación de gastos extraordinarios.

3º BUSCAR ALOJAMIENTO. Hay que tener preparado un lugar al que acudir una vez dejado el Centro.

4º ANULAR CHEQUES FIRMADOS EN BLANCO. Acudiremos a nuestra sucursal para anular todos los talonarios que se encuentren en posesión del Secretario firmados por nosotros.

5º REALIZAR NUEVO TESTAMENTO. Si ya se ha otorgado testamento en favor de la Obra o sus iniciativas, hay que acudir al Notario, para realizar un nuevo testamento dejando los anteriores sin efecto.

6º NO LEVANTAR SOSPECHAS. Hay que esmerarse durante las últimas semanas en no levantar sospechas, siendo especialmente puntuales en la Charla fraterna y la Confesión.

7º COMUNICAR LA DECISIÓN. Si aún no se ha hecho la fidelidad, bastará que llegado el día 18 de marzo se indique que no se va a renovar la Oblación. Esta decisión hay que comunicarla de manera inapelable. No entrar a dialogar ni a discutir. Conviene ser especialmente diplomático, pero firme: que no quepa ninguna duda. Si ya se ha realizado la Fidelidad, cualquier momento es bueno, aunque mejor no hacerlo en vísperas de fechas vacacionales, pues la excusa para retenerte puede ser que hay que tramitar la dispensa y, claro con las vacaciones encima va a tardar. No obstante, mientras se tramita la dispensa de Roma, no hay obstáculo legal alguno en no vivir en un Centro, bajo el argumento de que en esa situación vivir en el Centro es contraproducente y se puede crear mal ambiente. Nunca aceptar ir a un Curso de retiro o Anual para replantearse nada.

8º REVISAR NUESTRA SITUACIÓN PATRIMONIAL. Una vez hecho esto, hay que revisar el estado del patrimonio que pudiéramos tener al objeto de comprobar que todo sigue en orden. Ante cualquier duda: acudir a un abogado.

9º EL CORREO ES INVIOLABLE. Desde un punto de vista jurídico tengo mis dudas sobre si una autorización tácita y general puede llegar a ser legal, hasta el extremo de que en virtud de la misma el Director tenga la facultad de leer todo tipo de correo entrante o saliente. Sería conveniente denunciar los excesos.

Merlos

Add comment Febrero 27, 2008

MALOS (¿o buenos?) TIEMPOS SOPLAN PARA EL OPUS DEI

Publicado originalmente en Opuslibros.org

Malos -para mí que buenos- tiempos soplan para la Obra (la Firma, la Compañía, la Marca, el establisment, el kukusklan) y por ende a sus súbditos, que no saben dónde estuvieron ni dónde están ni dónde estarán. Cuando hablo de súbditos me refiero a numerarios, agregados y a algunos supernumerarios, en sus vertientes masculina y femenina. Los sacerdotes ya no saben si pertenecer a la Sociedad de la Santa Cruz es lo mismo que ser del Opus Dei y los sacerdotes numerarios tampoco saben qué tiene qué ver que un día se comprometieran a ser laicos y de la noche a la mañana se vieran ordenados en virtud de la obediencia o generosidad. Tienen tal lío cada uno de los pocos seres pensantes que quedan ahí (los muchos más que en su día fueron seres pensantes, de los pocos que quedan, ahora son seres durmientes que con tomarse las pastillas para “perseverar” ya tienen suficiente), que el “exceso de realidad” de lo que ven y viven -más la lectura de Opuslibros-, les cruje y les sobrepasa. “¿Pero dónde estoy?”, se dicen. “¿Cómo me engañaron tan fácilmente?”…

No quisiera estar en la piel de Prelado ni de los consejeros y delegados de la “labor de san Miguel”: ya no les quedan respuestas a no ser la repetidas como autómatas y que, afortunadamente, los que van en busca de ellas también se las saben: “no cuela”, les dicen; “¿no tienes otra respuesta nueva?”. El castillo de naipes se desmorona y la Obra se vacía. No hay directores capaces de resistir tanto desencanto/desencuentro porque ya no les sirven las frases estereotipadas para retener a otros, sino que no les sirven para retenerse a ellos mismos. Se van consejos locales en pleno cada curso… Los sustituyen con otros directores que se van también en pleno al curso siguiente.

Cambian a un sacerdote numerario que se bajó a la realidad con los que “se van” y de paso destrozan un centro de supernumerarios porque el que le sustituye es un “talibán” recién ordenado que no tiene ni idea de qué ha sido la historia de ese centro ni de sus personas/almas que en él se formaron y se desencantaron. Los que resisten ponen su esperanza en “un milagro”.

Pero los milagros de fondo y de raíz no se dan. Hubo un “milagro” hace poco más de 10 años: ¡¡las numerarias ya pueden llevar pantalones!!. Ufff!: ¡qué cambio tan radical y fundamental!. Ningún “milagro” en cuanto a la guarda de la confidencia en la dirección espiritual, tampoco ninguno en cuanto a la coacción a adolescentes, ninguno a quererse como hermanos, menos aún en no hacer infelices a sus “fieles” (antes “socios” y ahora según el Código de Derecho Canónico sobre las Prelaturas Personales, simple y llanamente “cooperadores”). Desgraciadamente para el Opus Dei y sus súbditos, los milagros sólo se dan para las que pierden su dentadura postiza en una playa y se la encuentra un pescador al día siguiente. Escrivá se ha convertido en un santo milagrero de “lo ordinario”. Él, que tan poco de ordinario quería aparentar, ¿quién se lo iba a decir?

“La Obra” = “la Firma”=  ”la Tapadera”, es un cadáver en descomposición -afortunadamente para unos y desgraciadamente para otros a los que ‘la historia de una decepción sólo es una verdad conocida antes de tiempo’ (Milan Kundera)-. Ordenan presbíteros (sacerdotes) que se irán en pocos años y a los que echaremos una mano en Opuslibros (sus ex-hermanos) pero no el Opus Dei (su “familia sobrenatural con lazos más fuertes que los de la sangre” -sic. Escrivá-. Qué idiotez -la de Escrivá y sus sucesores- tan desconocedora de la realidad y de la mínima psicología). Una “familia” no se crea a raíz de la designación de las 8 o 10 personas que van a vivir en un centro, por decreto, criterio, praxis, norma o costumbre. ¿Por qué tantas pastillas para sobrevivir? ¿Por qué tanta depresión? ¿Por qué se ha dado recientemente “el criterio” de que se les dispense de la vida de familia a tantos y a tantas numerarios y numerarias? ¿Por qué hay tantos y tantas numerarias que ahora viven como agregados y agregadas sin una llamada de parte del centro al que siguen perteneciendo para ver cómo están? Porque los centros de numerarias y numerarios son un caos, un “sálvese quien pueda” a costa de amargarle la vida al resto, un verdadero artificio donde cada una/uno busca su válvula de escape con tal de no llegar a punto a la hora de la tertulia de la comida (en la actualidad prácticamente inexistente) o de llegar a los últimos minutos de la tertulia de la noche (para hacer acto de presencia y a continuación irse a su habitación donde pueden hablar por el teléfono móvil con sus amistades reales, entrar en internet para descargarse películas y participar en chats, y por supuesto, olvidarse de que están en el Opus).

Me dice un sacerdote que las válvulas de escape para las numerarias/os -imagino que también para las agregadas/os- son actualmente el vestir (ir a la última moda), la comida y bebida, un buen coche… Todo muy sobrenatural. Yo no voy a juzgarlos ni mucho menos, puesto que me parece muy lógico que tengan “razones para vivir y no para morir”, sean sus válvulas de escape las que sean. Yo también tengo mis válvulas de escape que pueden coincidir o no. Una vez que ya estoy fuera de la obra y no tengo que dar cuenta a ningún director de turno, hago lo que quiero y me da la gana, pero de verdad. Lo triste creo yo para compensar una vida de sufrimiento que Dios no envía, es tratar de sobrevivir en un mundo artificial donde una familia no es una familia, donde la pobreza no existe sino para los que trabajan en las labores internas, donde el celibato sigue siendo obligatorio para las mujeres numerarias/agregadas pero perdonado para los numerarios/agregados (ellos no se embarazan y siempre serán “ellas” las que les han provocado…).

Los que siguen dentro saben lo que hay. Los que los “dirigen”, también. Sólo queda esperar para saber quién saldrá antes: si el dirigido o el director. No hace falta discurrir mucho: el director. Y así andan, que no saben a quién poner en los consejos locales puesto que “el exceso de realidad” les anula para las labores de gobierno. Y como la dirección espiritual se confunde con las labores de gobierno y uno ya no sabe dónde está ni por qué está ni mucho menos sabe hacerse uno con el otro para ayudarle, lo que fue el Titanic-Opus ahora es una barquichuela rota. Como escribió Lope de Vega: “pobre barquilla mía, entre peñascos rota, sin velas desvelada, y entre peñascos, sola”.

Una mentira no se puede perpetuar “in aeternum” y al opus le llegó la hora de dar cuenta a sus propios “fieles”. Los “fieles” ya no comulgan con ruedas de molino. El prelado y su séquito tienen bastantes cuentas que dar, no ya a los que nos fuimos sino a los que aún están dentro. Que el regreso al mundo real les sea leve y sufran lo menos posible. Ojalá se den cuenta pronto que ellos no fueron los que fallaron y que tiene muchos años de vida por delante para ser de verdad, cristianos corrientes en medio del mundo.

Un saludo,

Compaq

1 comment Febrero 23, 2008

Que el Opus Dei se desintegra ya lo dijo Álvaro del Portillo en Tajamar: “es como preocuparse por arreglar un reloj de pared mientras se está hundiendo el Titanic”

  

  

CIFRAS PARA LA REFLEXIÓN

Publicado originalmante en Opuslibros.org 

En los despachos entre la comisión y las delegaciones, manejábamos de vez en cuando las siguientes cifras: mortandad (es decir, gente que se va o a quien se aconsejaba que se largara) entre el pitaje y la admisión, 50%; entre admisión y oblación 50%; entre admisión y fidelidad, 50%; a partir de la fidelidad, otro 50%. Esto da un resultado de continuidad, siendo optimistas, del 6%.

En mi experiencia personal en el Opus, las cifras de permanencia son menores aún, no alcanza ni el 3% en el caso de los numerarios. De hecho, en algunos de los centros en los que he vivido, a los pocos años los cuates que dejamos de ser del Opus hemos sido todos menos un cura. (Éramos doce en un caso y en otro 18, por tanto, sólo en ese corte, no se llegaba al 1%).

Pero aun aceptando las cifras oficiales, resulta que una organización que se compromete con su gente, como ‘buena madre’, asume que en el mejor de los supuestos sólo el 6% de la gente seguirá.

De esas gentes, en el caso de los numerarios, al menos la mitad (llega al 60% en muchos casos) tienen enfermedades psiquiátricas de consideración. He convivido con enfermos por personalidad bipolar, paranoicos (muchos), esquizofrénicos de diversa consideración e innumerables con depresión. Algunos hubieran tenido esos problemas dentro o fuera del Opus, pero frente al 10-15% de enfermos de la población normal, el Opus por lo menos triplica el porcentaje. Algo tendrá que ver.

Por tanto, y en el mejor de los escenarios, una organización que convoca gentes para que sean santos y maestros de santos genera una población de 94% de chavos que se van y un 3% mínimo de enfermos psicológicos o psiquiátricos.

¿Qué pasa con el otro 3%? Muchos de los normales lo son porque pasan ampliamente de las normativas impuestas, corren su vida y gestionan políticamente su permanencia. Sólo unos pocos siguen creyendo en tanta normativa y tanta praxis y mantienen una cierta normalidad psicológica. Algunos se quedan porque el tema les funciona y otros, como me han platicado unos cuantos, porque prefieren no pensar mucho y acomodarse a una vida a la que nunca podrían aspirar si no fuese con muchos más medios económicos.

El porcentaje de gente normal a quienes el sistema Opus les funciona no creo que llegue al 1% de quienes nos acercamos creyendo en el proyecto. El Opus tiene grandes problemas y el mayor de ellos es que no asume que los tiene (quizá no pueden porque creen en la absoluta perfección de su montaje). Quienes siguiendo dentro confiesan que el Opus tiene un problema (que son bastantes) lo hacen en voz baja y echan la culpa a la juventud de la organización o a personas particulares. Porque aceptar que es preciso repensar todo el sistema pocos se atreven a reconocerlo. Si lo hacen serán condenados al ostracismo.

Cuando don Álvaro dio su famosa charla en Tajamar (en la lejana España) quedó claro que él había visto el problema y consideraba preciso encontrar soluciones. Pero, a partir de ese momento, en vez de aceptar que la Obra se desintegraba (palabras parecidas se platicaron en aquella sesión), se pasó al discurso de ~todo va muy bien~, ~seguimos siendo los mejores~.

Cuando el Opus se desintegra, en vez de replantearse lo que no funciona para ver si es posible arreglarlo, se construyen un nuevo edificio para oficinas centrales en Roma, frente a la sede de Villa Tevere. Como alguien dijo en esta web es como preocuparse por arreglar un reloj de pared mientras se está hundiendo el Titanic. Quien mucho tuvo retuvo, dice un refrán de la madre patria, pero cada vez (salvo plata) retienen menos.

UNOMAS

Add comment Febrero 19, 2008

LA TRAMPA DE LA VOCACIÓN AL OPUS DEI que se imbuye en sus centros y clubs

 

 EDITORIAL DE OPUSLIBROS.ORG

“El Opus, dice Pániker (Raimundo Pániker entró en la Obra en 1939 y se marchó en 1966. Fue ordenado sacerdote en la segunda promoción), quiere salvar al mundo de sí mismo en nombre de Dios, pero según sus propias condiciones. Las condiciones del Opus, por supuesto, son idénticas a las de su fundador. Toda gracia que conduce a la salvación llega a los miembros del Opus Dei a través de su fundador. A través de la gracia del fundador eres lo que eres. De ahí los traumas que sufren los que se salen. Demasiado a menudo creen, y los miembros del Opus lo piensan así, que al separarse de esta fuente de gracia se ponen a sí mismos fuera de esta institución de inspiración divina e inalterablemente perfecta, y están destinados a condenarse eternamente. “El demonio actúa rápidamente -le dijo Janet Gould a su madre cuando le explicaba por qué no podía abandonar por un corto período la residencia del Opus para ir a casa de visita- y lo hará si me marcho de aqui. (Citado en el “Catholic Pictorial”, 13 de septiembre de 1981. La señorita Gould ya ha dejado el Opus). El impacto sobre los miembros del Opus es predecible. Se les separa tempranamente de su familia natural. Se les enseña a creer que la salvación es imposible, ahora que son miembros del Opus Dei, sino sólo a través de la organización en la que han ingresado. Suple su vida familiar, su medio ambiente, al menos en todo lo que no sea actividad profesional y, en muchos casos, especialmente para las mujeres, también ésta. Cuando están desengañados, por tanto, el impacto emocional es aplastante. Los que quieren marcharse no tienen a nadie a quién recurrir, nadie, fuera del Opus, con quien establecer una relación lo suficientemente estrecha como para que puedan confiar en ellos. Y también han sido educados en la creencia de que al romper sus lazos están cometiendo el pecado más infame. La salvación es transmitida a través del Opus. Sin el Opus, el antiguo numerario está condenado”. (Recogido por Michael Walsh, El mundo secreto del Opus Dei).

La vida, fuera de la Obra, tiene sus sinsabores y sus alegrías, es la vida misma, la de cualquier persona en medio de este mundo, sin privilegios, sin mamparas de cristal, pero sin otro sometimiento que no sea lo que tú quieras hacer, ser, pensar, y sobre todo ¡vivir y respirar! En la Obra empequeñecen a Dios y le hacen cómplice de una increíble tela de araña para tenernos bien aferrados con frases tan engañosas como “la infidelidad [al Opus Dei], romper la unión con Dios, eso es lo grave” (Escrivá). ¡Ahí está la trampa! Míralo de la siguiente forma:

Para Escrivá, irse de su obra es igual a… ¡romper la unión con Dios! (¿Cuánta soberbia se necesita para hacer una afirmación semejante?). Irse de la Obra no es abandonar la Iglesia ni dar la espalda a Dios, porque la Obra no es la Iglesia y la verdadera Obra de Dios es Jesucristo.

En primer lugar, tu vocación se le inventaron, “la vieron” ellos, pero tú fuiste captado por un proceso de “enamoramiento” o de atracción o de coacción (recuerda cómo entraste a la Obra). Aún así, si hubieras tenido vocación -¿acaso podrías elegir tener vocación de “supernumerario a los 14, 15, 16, 17 ó 18 años?,¡No!- tenías vocación de numerario/a porque el/ella -junto al sacerdote de la obra con el que te confesabas- “lo habían visto en la oración” o de agregado/a si tu nivel social o tu educación, tus peculiaridades e incluso tu físico no era el deseado, o de numeraria auxiliar, si te sacaban de un pueblo, sin estudios, de clase humilde, de donde “unas señoritas” te llevaban a la capital a “estudiar”, a “formarte” (con la tranquilidad que les quedaba a tus padres porque ibas a labrarte un futuro mejor).Se inventaron tu vocación e involucraron a Dios haciéndote creer que Él era el que te pedía “eso”. Y tú acabaste por aceptarlo “Dómine, ut videam!”, “No querrás ser como el joven rico del Evangelio al que Jesús le dijo ’sígueme’ y al no hacerlo se quedó triste”… y tantas frases parecidas.En cualquier caso, no seguir en una organización no es ser infiel, es una elección y la vida está llena de ellas. Imagínate que has firmado un contrato para trabajar en una empresa y cuando llevas un tiempo allí, ves que no tiene nada que ver con lo que te dijeron que era. No te gustan sus métodos de trabajo, ni te convencen sus objetivos, ni te sientes a gusto. Si decides rescindir el contrato y buscar un sitio mejor donde corra el aire, ningún estatuto ni ninguna rama de ningún Derecho, ni el sentido común tipificarían tu caso como “el del empleado infiel que quiere romper su relación con Dios”.Imagina que estás casada con una persona que te maltrata y llevas años aguantando la situación. Si te atrevieras a plantarle cara, a denunciarle y a marcharte de su lado, ¿alguien podría acusarte de que si le abandonas, estas siendo infiel? Y si por ende, alguien te dijera que además de serle infiel, lo grave es que has roto tu relación con Dios, ¿estaría en su sano juicio quien así intentara convencerte de que siguieras aguantando? ¿Crees que Dios querría que siguieras soportando los malos tratos y que no te defendieras?

Piensa por un momento en las personas que se asocian o ingresan en alguna institución religiosa. Si en un momento de su vida creen y tienen la seguridad de que eso que eligieron ya no es lo que quieren, o ya no les vale, o creen que su evolución espiritual les ha conducido por otros derroteros, con la misma libertad que entraron (libertad que tú no tuviste), se marchan. La Iglesia, en su Código de Derecho Canónico, les ampara. Y no pasa nada, no son infieles a Dios porque a Dios se le puede servir de muchas maneras (más que servir, Dios prefiere que le quieras) y Dios sigue siendo Dios y tú sigues siendo tú y no se rompe nada, no hay infidelidad. Recuerda la frase del Padre para que no se nos olvide lo incongruente y sibilina que es: “la infidelidad [al Opus Dei], romper la unión con Dios, eso es lo grave”. Para el fundador, la “infidelidad” es irse de la Obra; da igual en qué condiciones ni por qué motivos. No respeta tu libertad, no admite que pienses por libre, no acepta que seas persona ni que seas tú mismo. Y se atreve, además, a utilizar a Dios para su propia conveniencia. Por eso equipara “infidelidad” a “romper la unión con Dios” y te hace creer que si te vas de la Obra “le traicionas como otro Judas“. ¿Cómo puede alguien pensar en su sano juicio que no admitir, no entender, no poder compaginar la teoría con la práctica del espíritu del Opus Dei, después de haberlo intentado muchas veces, es “romper la unión con Dios”? ¡Si sólo es una cuestión de salud mental! La idea de Dios tiene tan poco que ver con la desolación, con la amargura, con la tristeza, con la sinrazón, con la falta de caridad, que si Dios pudiera hablar por su propia boca te diría que Él no tiene nada que ver con el Opus Dei, que no son sus métodos, que te quiere igual dentro que fuera y, sobre todo, que no es sectario y que no se inventa organizaciones en las que el que está dentro acaba buscando razones para morir y no razones para vivir.Irse de la Obra no es “romper la unión con Dios” ¿Qué tendrá que ver una cosa con otra? ¡Qué burda manipulación y qué fácil de desmontar! Pero, es cierto y te damos toda la razón, sólo te das cuenta de que te han manipulado o de que lo están haciendo, cuando estás fuera o estás casi a punto de irte porque tu salud psíquica y física ya no pueden más.Rizando el rizo, si te sirve una situación que no es la tuya pero que podrían haberte influído tanto que te sintieras una mala persona por haberte ido o quererte ir del Opus Dei, recuerda este pasaje del Evangelio: “Mujer, ¿acaso alguien te ha condenado? Yo tampoco. ¡Vete en paz!.

Y desde el punto de vista jurídico, la salida de la Obra está perfectamente legitimada en los Estatutos de la Prelatura.

Te aconsejamos que leas el capítulo III del libro de Maria del Carmen Tapia: “Crisis vocacional“. Te dará “luces” para recordarte o para que sepas cómo se utiliza el tema de la vocación en el Opus Dei. Con una explicación teológica y filosófica te lo aclarará también Antonio Ruíz Retegui, teólogo y sacerdote numerario del Opus Dei en su capítulo El sentido de la perseverancia de sus reflexiones íntimas “Lo teologal y lo institucional“. Un ex sacerdote numerario te ayudará también con su testimonio Decisión difícil, igual que puede hacerlo el escrito La vocación al Opus Dei no existe y sobre el bautismo. Lee también las reflexiones, a la luz del Evangelio, del relato del joven rico, Carta a una recién ‘pitada’ con dudas, La técnica sectaria del proselitismo del Opus Dei.

Y para ver la coacción en los argumentos que se emplean para asignarte una vocación, lee -y házsela leer a tus padres- la charla sobre la vocación del círculo. Si estás yendo a círculos, tarde o temprano te dirán eso, para que “pites”. Y para comprobar la falsedad de sus actuaciones y la frialdad de sus métodos sectarios, lee los 27 pasos para que “pite” una numeraria al mes, un documento interno del Opus Dei donde se marcan las pautas del proceso de captación y de “enamoramiento” al que te someterán si estás bajo su influencia. No caigas en la trampa.

Como declaró Antonio Pérez Tenessa*: “Una vez liberado del trauma que deja la Obra, repito literalmente contigo: Yo, por mi parte, puedo seguir asegurando que no he llegado a echar de menos ninguno de sus cuidados, de sus charlas, de sus consejos, de sus diálogos, de sus apostolados, nada. Porque era eso precisamente lo que costaba y me repelía por contradictorio. (Recogido por María Angustias Moreno en su libro, El Opus Dei, anexo a una historia). *Antonio Pérez Tenessa pidió la admisión en el Opus Dei en 1939, fue ordenado sacerdote en 1948. Desde 1950 desarrolló el cargo de Secretario General del Opus Dei y en 1956 fue nombrado Consiliario Regional de España (cargo equivalente al actual Vicario Regional). En 1965 abandonó la institución. En 1992 publicó un artículo en el diario español “El País” titulado: “No hablaré mal de la Obra.

Otro testimonio más que te hará pensar y hará pensar y recapacitar a los reclautadores de vocaciones: “Los “pitajes” a granel y la vocación al Opus Dei“. Y otro: “La seducción del cariño: orígenes de una vocación

Add comment Febrero 19, 2008

EN EL OPUS DEI FALTABAN VOCACIONES… la Obra se hunde definitivamente

“…HE OÍDO QUE EN LA OBRA FALTABAN VOCACIONES…”

19 DE MARZO, CADA UNO A LO SUYO

…LA BARCA DEL OPUS DEI SE HUNDE IRREMISIBLEMENTE:

La situación actual del Opus Dei en España

La decadencia del Opus Dei

 

Add comment Febrero 15, 2008

Todos los milagros del Fundador del Opus Dei, Josemaría Escrivá… SON ASÍ?????!!!!!

 Publicado originalmente en Opuslibros.org

 

Escribo en esta ocasión para contaros una cosa curiosa que me ocurrió hace diez días (tened un poco de paciencia al leerlo que veréis que al final tiene relación con el Opus Dei…).

Atendí recientemente a una Conferencia Internacional en New Delhi en la que se hablaba de reparación neuronal (http://www.udaan.org/nr2con/). Yo iba solo como ‘madre de niño con necesidades especiales’ porque no soy médico. En esa conferencia se habló de muchas técnicas que existen en la actualidad para mejorar la calidad de vida de niños dentro del espectro autista, niños con PC, y personas adultas que hayan tenido un infarto cerebral o un daño en la espina, o algo así (aprovecho para decir que tengo mucha información al respecto y si alguien está interesado en compartirla por favor que pida mi dirección de e-mail a Agustina).

Uno de los ponentes era un médico de USA que se llama Bernard Brucker, y es el inventor del Método Brucker para aplicar el biofeedback. Siento el tecnicismo; se trata de una técnica nada agresiva en la que se enseña o re-enseña a mover los músculos de forma correcta (fundamental para personas con PC o después de un infarto!). Se hace a través de unos electrodos que se colocan en los músculos que se quiere tratar y a los que se les dan pequeños impulsos eléctricos. Los resultados son espectaculares, o si lo queréis de otra forma, en ocasiones parecen ‘milagrosos’. Para que se vea que no estoy inventándome nada, podéis poner las palabras Brucker, Miami, biofeedback en Google y echar un vistazo.

Este médico del Hospital Judío de Miami, Dr. B. Brucker, presentó unos cuantos casos (más de 15 creo) para que viésemos cuáles eran los resultados que se pueden obtener. Uno de ellos era un pianista de una cierta edad que había sufrido un espasmo cerebral y como consecuencia no podía tocar el piano. El Dr. Brucker le aplicó su método de recuperación y este hombre volvió a tocar el piano, al principio con cierta dificultad pero poco a poco fue cogiendo fuerza en los músculos del brazo afectados y llegó a dar conciertos de nuevo. Hasta aquí la exposición del Dr. Brucker, con diapositivas tomadas en varias etapas del proceso y etc., etc. Ahí se quedo la cosa. No era el caso más llamativo de los que nos presentaba, más bien normalito pero peculiar, porque un pianista necesita mucha finura de movimiento en los dedos, obviamente.

Pasan los días y yo intento buscar en Google más datos acerca de este método y me encuentro con el siguiente link: http://www.conelpapa.com/quepersigue/opusdei/curaciones.htm

Si leéis el propio link despacio ya entendéis de qué va la cosa… Efectivamente, el mencionado pianista relata lo mismo pero en clave de milagrito de San Josemaría!.  Cada cual puede pensar lo que quiera; yo personalmente creo más bien poco en los milagros, y sobre todo me resulta sorprendente que según a qué movimiento cristiano se afilia uno, las posibilidades de milagrito que tiene aumentan de forma desmedida. Respeto las creencias ajenas en cualquier caso. Pero este ejemplo nos demuestra que las cosas más científicas pueden tener si queremos lectura de milagrito, porque además la ciencia avanza que es una barbaridad, que decía aquel. Y hombre, poner a uno de ejemplo de santidad basándose en este tipo de cosas… Como sean todos iguales…

Reconoceréis que atender a una Conferencia Internacional con un tema tan específico, en un país tan remoto, sin ser médico, no es lo más normal para una españolita de a pie. Tener interés personal en ese Método concreto, menos. Tener la posibilidad de hablar tranquilamente con el señor que se lo ha inventado, casi es carambola. Y la carambola completa es que ese señor, ajeno a milagros de tipo alguno, ponga como ejemplo de la efectividad de su método el ejemplo del milagrito!. El que una oreja esté presente en esa Conferencia y se encuentre luego en Internet el relato del milagro ya no sé como llamarlo… La verdad es que cuando lo escribieron debieron pensar que era casi imposible que alguien lo descubriese, pero como decía mi abuela: “cuando no quieras que algo se sepa, sencillamente no lo hagas…”.

Sonreíd…

Isabel Nath

Add comment Febrero 3, 2008


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