Archive for 29/03/08
RECUERDOS DEL CAMINO. Carmen Charo Pérez de San Román, numeraria auxiliar del Opus Dei de 1972 a 1990
Para quienes hacemos OpusValladolid es un verdadero honor reproducir el importantísimo testimonio de la gran Carmen Charo, gran amiga de corazón oceánico, impulsora -entre otras iniciativas en ayuda de otros- de Vuelalibre.org, web de todo tipo de ayuda para miembros y ex miembros del Opus Dei.
¡Miles de besos, preciosa amiga Carmen!
OpusValladolid
***
Publicado originalmente en Opuslibros.org

Fotografía de la autora.
Ver video – testimonio de Carmen Charo en el Canal Opuslibros en YouTube
INTRODUCCIÓN
Me llamo Carmen Charo Pérez de San Román, fui numeraria desde agosto de 1972 hasta abril de 1990, en que escribí una agradecida y cariñosísima carta de dimisión, sometida a la presión y al engaño por la directora de la delegación de Valencia en ese momento.
Quiero dejar claras dos cosas:
El daño tan grande sufrido durante los años de pertenencia a la obra (lo escribo con minúscula porque no creo que se merezca más) se debe no sólo a la perversidad de dicha institución, sino, y sobretodo, a la experiencia vivida en mi infancia. Verdaderamente ahí está la raíz y el comienzo de todos mis malos pasos.
Esto no excluye de responsabilidad ni de maldad al Opus Dei, del que sostengo que es perverso y anticristiano.
Carmen Charo
Queridos todos:
Os hago llegar el testimonio de mi vida, desde mi infancia hasta mi salida de la obra. Lo escribo con total sinceridad. Pretendo contar los sucesos y mis vivencias tal y como los recuerdo. No pretendo ninguna revancha contra la obra, ni justificarme yo, es más, creo que yo no quedo, muchas veces, precisamente bien.
Escribo para intentar entender, yo misma, qué pasó en mí para vivir tantos años aniquilándome como persona.
Escribo para unir mi testimonio al de tantos y demostrar que la obra no es una obra divina, sino una gran mentira que me ha hecho gran daño a mí como a tantos otros.
Escribo para que mi experiencia pueda servir de ayuda a quienes están cerca del Opus Dei y dudan.
Me identifico con mi nombre y apellidos y doy también los nombres de los centros y ciudades por donde pasé ya que no tengo por qué ocultar nada. No tengo miedo, aunque sé que muchas personas han sufrido una persecución durísima.
Me gustaría, con este testimonio unirme a una de las Orejas, Agustina, que ha tenido que dar la cara por todos. Yo también quiero ponerme de pie y decir a todo el que quiera escuchar, que aquí estoy, viva y bien viva, felicísima de VIVIR y agradecida hasta el infinito de haberme marchado de ese Infierno, de ese lugar de aniquilación que, para mí, ha sido el OPUS DEI.
Sin semejante experiencia de muerte a todos los niveles, hoy me sería imposible disfrutar de la vida como lo hago, poder intuir la hondura de la vida humana, el valor de la persona, cualquier persona, comenzar a experimentar a Dios en todo mi ser.
Queda una tercera parte, la de mi renacimiento. Me está costando escribirla, ya que yo he ido saliendo adelante por la propia vida, de la mano de Dios, sin la ayuda de un análisis psicoterapéutico exhaustivo y profundo. Así que he decidido dejar esta parte para más adelante, cuando sea capaz de analizar de forma sintética cómo he sido capaz de renacer.
Sólo quiero decir que hoy me encuentro humanamente mejor que nunca, feliz de vivir cada día mi vida, de ser dueña de ella, consciente de cada decisión que tomo. Quedan también en mí muchas secuelas del daño sufrido en mi infancia y en los años en la obra. Quedan muchas cosas por recomponer en mi personalidad humana y en mi vida espiritual. Creo que necesito un tiempo para poder poner orden en mi cabeza y poder compartir con todos vosotros mi experiencia actual.
Me gustaría que os sintierais en la libertad de hacer los comentarios que os surjan y que me puedan ayudar.
¡Gracias por todo a todos los que cada día participais en esta página compartiendo vuestra vida con todos! ¡Un fuerte abrazo para cada uno!
Carmen Charo
2. INFANCIA
Nací en octubre de 1956. Soy melliza con un chico, Juan. Mi padre se casó con mi madre, después de enviudar y perder, a un tiempo, a su esposa (en el parto) y a uno de sus hijos por malformaciones, a los dos meses del nacimiento. La otra hija también sufría serias deficiencias físicas y psíquicas. Vivió 13 años, muriendo cuando nosotros teníamos 7 años. Mi padre también vivió la guerra civil española, en el frente, como voluntario por ser muy joven, huyendo de la persecución, que le pudo haber llevado a la muerte debido a haber pertenecido por breve tiempo a las juventudes socialistas.
A los 18 años era maestro y, por el mismo motivo (haber sido socialista), fue desterrado y castigado a trabajar como maestro en un pueblo perdido de León. Viendo que su vida se cerraba, tuvo que ir a Madrid a estudiar lo que entonces se llamaba Ciencias Naturales. Fue un estudiante muy brillante. Eran bastantes hermanos y sus padres no le facilitaron los estudios. El se los costeó trabajando y con mucho esfuerzo.
Cuento todo esto para dar a conocer con más amplitud a mi padre, porque quizá vaya a dar una impresión negativa de él. Creo que es una persona, -aún vive- que ha sufrido mucho en lo personal, que se ha hecho a sí mismo con mucho esfuerzo, que es fruto de un tiempo político, cultural y religioso que le ha marcado grandemente.
En realidad, esto, en mayor o menor medida, se nos puede aplicar a todos. Nunca podemos juzgar la actuación de nadie. Todos, a veces, podemos hacer daño sin ninguna intención de hacerlo. En la vida de cada uno se suelen agrupar un cúmulo de factores: limitaciones, circunstancias, personas…, que nos dan una visión parcial o deformada de las personas y de los momentos, y nos llevan a actuar de una determinada manera. En realidad, rara es la persona que actúa con verdadera malicia.
Add comment Marzo 29, 2008